La insuficiencia renal en los perros

Hay dos tipos: aguda y crónica. En ambas se evidencia que toman mucha agua y orinan más.

La insuficiencia renal en los perros se produce cuando los riñones ya no son capaces de eliminar los residuos y comienzan a concentrar la orina. Los cuerpos de los animales producen toxinas durante todo el día, todos los días, y las toxinas circulan a los riñones para ser disueltas en agua, filtradas y excretadas a través de la orina.

Un riñón sano genera orina muy concentrada, lo que significa que una gran cantidad de toxinas pueden ser toleradas y excretadas con una pequeña cantidad de agua. Pero, en cambio, un riñón con problemas, o sea con insuficiencia renal, necesita más y más agua para excretar la misma cantidad de toxinas, de ahí que necesiten tomar más líquido. El problema es que llegará un momento en el que ya no podrá beber lo suficiente y los niveles de toxinas en su sangre empezaran a elevarse.

Existen dos tipos de insuficiencia renal: aguda y crónica. La aguda (IRA) aparece repentinamente y puede ser causada por la ingesta de un veneno como anticongelante, un medicamento destinado a los seres humanos, una infección bacteriana aguda, deshidratación (en especial si el perro no tiene acceso al agua potable), la disminución del flujo de sangre en los riñones (durante una intervención quirúrgica, como resultado de una insolación o por una enfermedad cardíaca) o una obstrucción urinaria.

Liberan toxinas: es lo que hacen los perros al orinar. Cuando están mal de los riñones, colapsan.

La crónica (IRC), en cambio, es un proceso más lento y se da en perros de edad avanzada. Y, lamentablemente, cuando muestran signos de enfermedad renal, la mayor parte del tejido irreemplazable necesario para una buena función de los riñones ya fue destruido. Muchos dueños creen erróneamente que mientras su perro esté orinando mucho sus riñones siguen funcionando bien, pero es todo lo contrario: al igual que con la insuficiencia aguda, un perro enfermo necesitará beber y orinar más para mantener su cuerpo libre de residuos.

Un deterioro irreversible. Por Sergio Gómez (veterinario)

La más común de las insuficiencias renales en los perros es la crónica. Se caracteriza por un deterioro irreversible de la función del riñón, que puede llevar meses a años. La forma hereditaria es más común en razas como bull terrier, samoyedo y cocker, entre otros, mientras que la insuficiencia renal crónica adquirida (es decir, producto del propio envejecimiento del riñón) no tiene predilección por razas. Generalmente se ven afectados animales grandes, mayores a 7 años. Al principio sólo se verá que el perro toma más agua y hace más pis, y a medida que la enfermedad avanza se observarán otros signos clínicos, como pérdida de peso, falta de apetito, vómitos, diarrea y, en caso de no ser tratados, presentarán convulsiones o coma. Existe la enfermedad renal familiar que lleva a una falla crónica, la cual es común en beagle, bull terrier, chow chow, golden retriever y rottweiler.

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