Según O Estado de Sao Paulo, de los 81 senadores, 45 son favorables al proceso a Rousseff, 21 se oponen, 6 se dicen indecisos y 9 prefirieron no pronunciarse.
El sondeo del diario Folha de Sao Paulo señala que 47 senadores pretenden aprobar el juicio, 19 quieren frenarlo, 5 dijeron estar indecisos y 10 no declararon su intención o no respondieron a la encuesta.
Tras la aprobación de la apertura del juicio en la Cámara de Diputados, el Senado debe pronunciarse en unos veinte días, reseñó la agencia EFE. Según los plazos constitucionales, el Senado deberá conformar entre hoy y mañana una comisión especial de 21 miembros, que elaborará un informe sobre el caso en un plazo de diez días hábiles. El informe se remitirá entonces al pleno del Senado, que por mayoría simple de sus 81 legisladores decidirá si se instaura el juicio político a Rousseff, lo que puede ocurrir alrededor del 10 de mayo.
Si se llega a ese punto, Rousseff será inmediatamente separada del cargo durante los 180 días que el Senado tendrá para realizar el juicio.
Condena de Cuba y Venezuela
El gobierno de Cuba condenó ayer enérgicamente la aprobación al proceso de juicio político contra la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, resuelta por la Cámara de Diputados de ese país, al que consideró el principio de "un golpe de Estado".
A su vez, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, acusó "a la derecha de América" de intentar desconocer la soberanía de la región. "¿Qué pretenden, desaparecernos? Alerta, alerta que Camina...", escribió el jefe de Estado venezolano en un mensaje a través de la red social Twitter junto a varias imágenes en apoyo a Rousseff y al partido gobernante brasileño.
"No me dejaré abatir, voy a luchar"
Dilma Rousseff se pronunció ayer luego de que la Cámara de Diputados aprobara el juicio político en su contra. "Tengo la conciencia tranquila", repitió una y otra vez la mandataria en su primer discurso tras la decisión. El futuro del proceso en su contra ahora deberá ser aprobado por el Senado. Si el impeachment sigue su curso, será desplazada del cargo por los 180 días que dure el juicio.
"No me dejaré abatir, no me voy a paralizar por esto, voy a continuar luchando y voy a luchar como lo hice toda la vida", dijo Rousseff en una rueda de prensa en el palacio gubernamental de Planalto. "Están torturando mis sueños, mis derechos, pero no van a matar mi esperanza, porque sé que la democracia está del lado correcto de la historia", añadió.
Visiblemente enojada, la mandataria afirmó que siempre luchó: "En el pasado enfrenté la dictadura por convicción y ahora enfrento este golpe de Estado por convicción". "Ningún gobierno será legítimo así, el pueblo no podrá sentirse representado", advirtió la presidenta.
"La imagen que se transmitió al mundo es la del abuso de poder, falta de compromiso con las instituciones y con las prácticas éticas y morales", afirmó Rousseff.
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