NEUQUÉN
“No sabía que no se podía venir con perros al río”. La frase se repite en todos los vecinos que optan por ir a refrescarse al río Limay junto a sus mascotas, pese a que está prohibido por ordenanza municipal.
Son muchos los neuquinos que sacan a pasear a sus perros al río para que no estén encerrados todo el día y porque sufren del calor. Sin embargo, pocos saben que no está permitido y que, si lo hacen, podrían ser multados.
La ordenanza 13.163 es la que prohíbe el ingreso de perros en época estival a los balnearios y fue sancionada en diciembre de 2014, pero publicada en el Boletín Oficial en enero del 2015. Para la legislación no hay excepciones, ya que “incumbe a perros cualquiera sea su estructura física, aunque lleven puesto bozal y correa, y que el dueño porte una bolsa para recoger las heces”. El fundamento de la restricción se basa en el riesgo sanitario que implica por la contaminación fecal y en el peligro de mordeduras a niños pequeños y ancianos.
No sabían
Pese a la disconformidad sobre la norma por parte de los vecinos responsables de sus mascotas, también advierten que hay desconocimiento sobre su existencia, motivo por el que asisten con ellas sin preocupación.
“No sabía que no estaba permitido. No hay carteles, no hay difusión. La información queda en la página del municipio; deberían entregar folletos o hacer una campaña de difusión”, opinó Facundo, pese a que no acuerda con la norma y se reconoce como un dueño “responsable” con Fredy, su perro, a quien lleva cotidianamente al río.
Para Natalia y Camila la situación es similar. Ambas pasean a sus perritas, Sol y Ema, con correa a lo largo del camino de cemento del Río Grande. Y ambas se sorprenden del mismo modo: “Nunca me hicieron una multa por traerla. No sabía que estaba prohibido, pensé que se podía”, aseguran.
Por su parte, a Ana y Damián, que vinieron desde Rincón de los Sauces a pasar el día con Coca, tampoco les parece razonable que la medida se aplique cuando hay una tenencia responsable. “Si nos hacemos cargo, no debería haber problemas. Nosotros la soltamos recién ahora, pero la miramos y está cerca nuestro”, explican.
Controles
Si bien hay carteles que advierten sobre la regla, en el Río Grande están ubicados en la zona de Avenida Olascoaga y la calle Democracia y no a lo largo del paseo, que es donde suelen caminar los pichichos. Además, tampoco hay presencia de agentes municipales que adviertan sobre la norma y que realicen las multas correspondientes a la legislación.
Con la llegada del verano y el inicio de la temporada, el debate vuelve a la boca de los vecinos. Lo cierto es que la medida está vigente, pero los perros siguen siendo parte del paisaje en la costa del río Limay.
La prohibición del ingreso de perros se debe a que muchos propietarios no son responsables de sus mascotas y por este motivo es que se producen accidentes de mordeduras y otro tipo de inconvenientes.
“No me molestan los perros, pero no quiero que estén sueltos porque hay algunos muy grandes que son un verdadero peligro para quienes venimos a pasar el día”, aseguró una mujer que habitualmente concurre al balneario Río Grande.
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