La menopausia no es el fin de la vida sexual y erótica

Se desvincula el binomio sexo-reproducción y nace una etapa libre y despreocupada para disfrutar a full del placer recíproco con la pareja.

Es un punto de inflexión en la vida de la mujer, un acontecimiento en su historia en el que intervienen cambios hormonales que van a provocar alteraciones de gran repercusión en su fisiología corporal. Pero, afortunadamente, las connotaciones negativas de la menopausia (la llegada de la vejez y la imposibilidad de ser madre, las más comunes) están en declive. Hoy los papeles cambiaron y la mujer vive la menopausia como una etapa natural que le ofrece nuevas posibilidades y le permite gozar de la sexualidad sin tomar precauciones para evitar un embarazo no deseado.

Utilizar un lubricante Importante en esta etapa: no olvidemos que el coito es fuente de placer sexual.

Con frecuencia se utilizan como sinónimos las palabras menopausia y climaterio, aunque su significado no es el mismo. Menopausia refiere al momento en que cesa la menstruación, que se presenta a una edad aproximada de 50 años. Si aparece antes de los 40 años es precoz y si se retrasa hasta después de los 55 es tardía. El climaterio hace referencia al periodo anterior y posterior a la menopausia. La función ovárica no se interrumpe de forma brusca, sino que disminuye con lentitud. Con la pérdida de esta función, hay un descenso de estrógenos que es el motivo de la irregularidad de los ciclos menstruales hasta su retirada (fecha de la menopausia).

De un modo genérico podemos denominar como síntomas propios del climaterio los “acaloramientos”, la pérdida de la masa ósea y la atrofia urogenital. En el caso de los “sofocones”, estos se experimentan como repentinas e inesperadas explosiones de calor que suelen localizarse en brazos, pecho, cara y cuello. Cuando ocurren de noche pueden dificultar el sueño y provocar cansancio desde el inicio del día e irritabilidad. La pérdida de masa ósea es la conocida osteoporosis, que afecta a un gran número de mujeres y provoca aumento de la fragilidad de los huesos y es, en gran medida, responsable de las numerosas fracturas que suceden en esta época, sobre todo de cadera, columna y muñeca. La atrofia y sequedad de la mucosa vaginal, con acortamiento y estrechamiento de dicho órgano, puede provocar dolor durante el coito (dispareunia) y un consecuente descenso de la actividad sexual. Sin embargo, numerosos estudios han demostrado que la mujer que antes de la menopausia ha disfrutado de una sexualidad placentera y la ha seguido manteniendo a lo largo del climaterio consigue una buena lubricación vaginal, puesto que la propia actividad optimiza la circulación vaginal.

Debe quedar claro que la menopausia y el climaterio sólo suponen el final de la capacidad reproductiva, pero no de la vida erótica y sexual. Es una etapa que se puede disfrutar con plenitud, manteniendo una óptima salud sexual. Incluso muchas disfrutan más en este periodo porque pierden el miedo al embarazo y es fácil que la relación de pareja mejore, puesto que los cambios que también experimenta el hombre modifican su ‘urgente impulso sexual’ e invierten más tiempo en realizar caricias a su pareja.

Esta fase se revela como uno de los periodos más felices de la armonía sexual. Desvinculados del binomio sexo-procreación, pueden vivir las relaciones con más libertad que nunca: lo único que se persigue es el placer recíproco, el cariño y el deseo que se siente por el otro.

Algunos mitos de la menopausia

Pérdida de interés sexual (no hay razón científica que avale la relación causa-efecto), mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas y circulatorias (no son achacables al déficit de estrógenos), cambios del ánimo o sentimientos depresivos (tienen más que ver con situaciones familiares propias de la edad, como el nido vacío).

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