La notita no sirvió: los barreteros volvieron a atacar
La situación en el barrio es preocupante. Los delincuentes ya no esperan la noche para atacar, sino que acechan a la vuelta de la esquina, en moto en un semáforo para romper un vidrio y llevarse una cartera o estudiando todos los movimientos desde un auto, para bajar raudamente con una barreta y reventar las cerraduras. Tras hacer pública la situación de su departamento, al que habían ingresado dos veces y una tercera le habían barreteado la puerta, Victoria –la vecina de San Juan al 1100- volvió a encontrar la cerradura del edificio forzada y hasta tuvo que asegurar la puerta por dentro para no quedar toda la noche a merced de los delincuentes.
La mujer llamó a la Policía, que le confió que estos casos se repiten permanentemente en el barrio.
Una reja complica a los otros inquilinos
Ante un nuevo ataque, Victoria le pidió a los vecinos que se instale una reja en la puerta del complejo. Pero en la planta baja funciona un consultorio y la reja complicaría su funcionamiento.
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