Recordemos que LU5 inició sus transmisiones en 1945, como integrante de la RADES. La Planta Transmisora estaba ubicada en el Barrio Confluencia (hoy Ricchieri y Linares).
Martín Guevea fue el hombre que tuvo a su cargo la planta. Debido a los fuertes vientos que azotaban nuestra ciudad, los cables que unían a la planta transmisora con los estudios de la calle Alberdi 189 se “trenzaban” y Martín, con una caña, seguía su recorrido por las calles desoladas de entonces hasta llegar a los estudios: así evitaba la interrupción de las transmisiones radiales.
Guevea nació en Córdoba, en Laboulaye, un pueblito cercano a la capital cordobesa. Se casó con doña María Rosa Zapata: de esa unión nacieron Alberto y María Cristina.
En 1947 Martín llegó solo a Neuquén, pues su esposa se quedó en Córdoba con su hijo y el inminente nacimiento de la hija menor; vino posteriormente, pero falleció muy joven, en 1950; por esta razón los niños fueron enviados nuevamente a Córdoba al cuidado de sus familiares. Cuando tuvieron la edad para ir a la escuela, los trajeron nuevamente a nuestra ciudad: el varón fue internado en el Colegio de Curas Padre Alejandro Stefenelli de General Roca. El secundario lo hizo en la vieja Escuela Industrial de la calle Láinez, ENET N°1 –actual EPET Nº8 –, en la que su padre era su profesor de electricidad, como recuerda el propio Alberto. María Cristina hizo el secundario en la vieja escuela San Martín de la calle Santiago del Estero.
Apenas llegado a Neuquén, don Guevea comenzó a trabajar en la planta transmisora de LU5, donde vivía con su familia. Al decir de su hijo Alberto: “era el desierto”. Martín se perfeccionó en la misma planta en cursos por correo: estudiaba e iba a rendir a Buenos Aires a la Escuela Latinoamericana, en la que obtuvo el carnet de Radiodifusor.
Mientras trabajaba en la radio también daba clases de electricidad, y era una persona muy querida por el personal de la ENET Nº 1.
Cuando el río subía, la planta se inundaba y quedaba aislada; por ello es que el personal podía llegar “a través de la canoa, como lo hacía el negro Sainz”, según recuerda Alberto.
La planta transmisora: eco de los movimientos políticos y sociales
“Estábamos acostumbrados a que el ejército vigilara la planta transmisora” (cercana a la planta, sobre la calle Richieri, se encontraba la Compañía de Comunicaciones N°6), dice Alberto. “Éramos una gran familia en la planta transmisora. El equipo marca Tramec permanecía encendido las veinticuatro horas. Cuando Onganía tomó el poder, los jóvenes de la Juventud Peronista, ‘tomaron’ la planta. Uno de esos jóvenes se ‘acovachó’ detrás de los equipos, cuando de repente se le escapó un tiro que impactó en la puerta del Equipo Tramec. Mi viejo casi se lo come.” Enfatizó Alberto, que siguió los pasos de su padre y lo ayudaba en la planta transmisora en turno hasta las seis de la mañana. Asimismo, Alberto trabajó en las instalaciones de la planta transmisora del Canal 7, en Saturnino Torres y Ruta 22.
La jubilación de Martín
Sus últimos días los vivió en San Martín de los Andes, donde residió con su segunda esposa, Ana Mesonero, hasta su fallecimiento en 2002.
Su fructífera vida quedó plasmada en la gran familia de la radio y en el recuerdo de hijos y nietos que continúan habitando nuestra provincia.
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