La política de los caños rotos

La política del caño roto es la forma más fácil en las redes sociales de ensuciar o fortalecer a cualquier actor político de turno o que pretenda tener una continuidad en 2019. Sólo basta padecer una pérdida de agua o cloacas en una calle para que una foto subida a la red social genere una catarata de comentarios en contra del EPAS, la Municipalidad de Neuquén, el gobernador Omar Gutiérrez y hasta los distintos intendentes del interior neuquino. El método ya cansa porque es difícil poner en contraste las verdaderas responsabilidades, que siempre son históricas y conjuntas, más allá de la coyuntura. En la capital, la pelea política ya se hace desde las cuentas oficiales del mismo intendente Horacio “Pechi” Quiroga contra el organismo provincial y viceversa. De fondo, todavía falta voluntad política para terminar de sellar un contrato de concesión que ponga reglas claras de trabajo sobre cada organismo gubernamental, algo que la gente no alcanza a dimensionar. La sociedad vive en ese metro cuadrado de intereses donde lo más importante son las soluciones rápidas, sin importar el contexto, el financiamiento ni la complejidad de las funciones del Estado. Pide cada vez más cercanía de parte de los gobernantes. Una suerte de política a la carta. Todos los días hay cientos de comentarios en contra de políticos e instituciones por deficiencias en servicios públicos. Son batallas que se ganan y pierden con el trascurrir de las horas, en el medio virtual, sin importar si el problema se solucionó o no en el plano real. En estos tiempos, cada cual comenta y edita su historia como más le conviene en las redes sociales. Ya no importan los datos ni parte de la verdad, sino armar una historia creíble con fines electorales.

Las redes sociales son el blanco de peleas, campañas sucias de problemas reales que no se solucionan.

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