La receta atada a la inflación

Sin saberlo, a principios de este año, Neuquén hizo el mejor negocio con los gremios estatales: cerrar una cláusula gatillo, acorde a la inflación promedio del Indec, Córdoba y la Provincia de Neuquén. Este cálculo, más allá de los cuestionamientos puntuales, aparece hoy como la receta que salvó por varios meses a la provincia del escenario de conflicto permanente. Si la inflación es del 20 o el 40 por ciento, los estatales, al menos por este año, van a recibir ese aumento y prepararse para un 2019 que asoma más que complejo.

A la provincia, la crisis le llega fuerte en los sectores más bajos, aunque con cierto “delay”. Vaca Muerta sigue generando buena parte del empleo privado y es motor de la economía junto con el Estado provincial, y eso pone a la provincia en un lugar distinto que el resto del país. Además, la suba del dólar (que por ahora no tiene un techo definido) hizo que se inyectaran más fondos por regalías a la provincia y a los municipios, por lo que la eliminación del fondo sojero tenderá a equilibrarse con otros ingresos. Sin embargo, ese escenario de “estabilidad” por la receta salarial atada a la inflación no es tan optimista.

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La inflación oficial es del 16,6% en lo que va del año, aunque los precios de los combustibles subieron más de un 30% y el dólar más del 65% en estos meses. Esta situación genera el traslado de costos a los servicios, como el transporte público y los taxis, que cada vez se harán más insostenibles para el bolsillo de los vecinos, así como también las tarifas de gas, electricidad y otros servicios como los seguros y las prepagas. Si hace 60 años, el ex ministro de Economía del presidente Arturo Frondizi, Álvaro Alsogaray, dijo que “hay que pasar el invierno”, por estos días las familias tienen que “pasar la primavera”.

Neuquén selló la paz social con los gremios con la cláusula gatillo, a pesar del escenario nacional.

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