La regla del ABCDE que detecta el cáncer de piel
Entre las muchas consecuencias que trajo aparejada la pandemia, la postergación de los controles médicos es una de las más preocupantes. Por eso, en el marco del Día Mundial del Melanoma, la Asociación Argentina de Oncología (AAOC) destacó la importancia de controlar la piel con un profesional, tomando como premisa un dato indiscutible: la prevención salva vidas.
"La falta de información sobre prevención y factores de riesgo es una de las principales causas que genera que año tras año se presenten cientos de casos de cáncer de piel que podrían evitarse", advierten desde la campaña "Vamos al punto", para concientizar respecto a la importancia del chequeo anual para poder detectar un tiempo en cualquier tipo de anomalía, y así poder evitar los "puntos finales". El melanoma "es un tipo de cáncer de piel que se desarrolla cuando los melanocitos (las células que le dan el color bronceado o marrón a la piel) comienzan a crecer sin control", según la Sociedad Americana contra el Cáncer.
Si bien el melanoma es el tipo de cáncer de piel menos frecuente, es también el más preocupante, como explica la doctora María Florencia Cuadros, oncóloga clínica, especializada en melanoma y miembro de la AAOC. "Los melanomas representan aproximadamente el 4% de los cánceres de piel, pero son los que tienen peor pronóstico: son responsables del 80% de la mortalidad por cáncer de piel, y afectan a gente más joven, ya que es el segundo cáncer en frecuencia entre los 30 y 49 años. A pesar de esto, gran parte de ellos pueden ser tratados exitosamente si se detectan en estadios tempranos ", detalla.
Si bien no reemplaza la visita al médico, hacer un autoexamen en casa puede ayudar a detectar la diferencia entre un lunar y un melanoma. El test consiste en observarse meticulosamente sin ropa frente a un espejo, sin dejar de chequear la espalda, las palmas de las manos, los genitales, las plantas de los pies, las axilas y la parte posterior de las piernas. La regla del ABCDE consiste en detectar:
-Asimetrías: cuando la mitad de un lunar no es igual a la otra mitad.
-Bordes irregulares: el contorno del lunar es borroso, desigual o poco definido.
-Color: se presenta de manera poco uniforme, con cambios de tonalidad.
-Diámetro: se deberá observar que no mida más de 6 mm, o que no vaya modificando su tamaño.
-Expansión: chequear que la forma o el color del lunar tampoco cambien con el tiempo.
Los profesionales de la materia destacan que si bien en verano es conveniente extremar las medidas de cuidado debido a la intensidad de los rayos solares, la prevención respecto a la exposición al sol debe realizar durante todo el año, sobre todo para las personas que trabajan o pasan mucho tiempo al aire libre.
Si bien no reemplaza la consulta con un profesional, la autoevaluación puede ayudar a detectar un lunar maligno.
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