"La sociedad no las ve a las mujeres trans, las sepulta"

La monja Mónica Astorga se refirió a la lucha diaria. La Muni cedió terrenos para futuras casas.

Neuquén.- La monja Mónica Astorga consiguió ayer el permiso del Municipio para ocupar un terreno del barrio Confluencia y construir allí 15 viviendas para mujeres trans.

Emocionada, recordó que hubo vecinos que se opusieron al proyecto por prejuicios y denunció que ocurre lo mismo con gran parte de la sociedad.

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La religiosa recordó que lleva 11 años intentando ayudarlas a vivir mejor y que comenzó a trabajar para que tengan un techo cuando Katy, una de las chicas, le dijo que su sueño era “una cama limpia para morir”.

El terreno cedido tiene unos 800 metros cuadrados y está ubicado sobre calle Boerr, entre Paimún y Tronador, junto al muro de la planta cloacal. Hace una semana, cuando las mujeres fueron a cercarlo, un grupo de vecinos les advirtió que no las querían en el barrio. Con paciencia, la religiosa fue al día siguiente a charlar casa por casa para calmar los ánimos.

Ayer, el intendente Horacio Quiroga firmó el permiso de ocupación a favor de Astorga y elogió su incansable tarea. El acto de la firma del convenio de permiso de uso y ocupación del terreno se efectuó en la Sala de Situación. El mandatario municipal recalcó: “La hermana Mónica me transmite una energía extraordinaria”.

Una lucha constante

La monja recordó que lleva más de una década ayudando a un grupo de chicas trans a dejar la prostitución y le está costando mucho superar los prejuicios para que consigan un trabajo y un lugar donde vivir.

“Es una lucha constante; puedo asegurar que es el colectivo más marginado, el más maltratado en todo sentido”, afirmó Astorga. Y agregó: “Se me hace pesado algunos días acompañarlas porque es ir contra la corriente, porque puedo pedir zapatillas para los chicos del barrio y llegan en cantidad al monasterio, pero pido algo para las mujeres trans y no aparece nada”.

Contó que pensó en buscar viviendas para ellas hace varios años por una frase de Katy, una de las chicas, “que fue la que me movilizó, porque cuando le pregunté por sus sueños, me dijo que quería una cama limpia para morir”.

Añadió: “Para mí eso fue no poder dormir en paz, ir a mi cuarto y quedarme tranquila y calentita, pensando que ellas salían a las rutas y no sabían si al rato vivirían por el frío, las enfermedades y los clientes que las explotan y las matan”.

La religiosa señaló que la reacción de los vecinos de Confluencia forma parte de un prejuicio que comparte toda la sociedad, “porque son personas que las vemos solamente para la prostitución y durante el día las sepultamos”. Agregó que eso se evidencia en que, tras una década golpeando puertas, “en Neuquén tenemos recién dos chicas que están en blanco” con un trabajo estable.

Recordó que las mujeres trans tienen una expectativa de vida de apenas 35 a 40 años por la marginación que sufren “y, pese a los esfuerzos, no podemos levantar ese promedio”, se lamentó la religiosa.

“Vivimos en una sociedad llena de prejuicios contra el que es alto, el bajo, el gordo, el rubio, el que estudia y el que no; en definitiva, el denominador común es el prejuicio, y superar esa barrera no es tarea sencilla”.“Es un buen destino de la tierra pública llevar adelante esta obra que quieren hacer y las vamos a seguir ayudando”. Horacio Quiroga. El intendente neuquino se refirió a la cesión y a la loable tarea.

Estiman que no habrá problemas

El secretario municipal de Gobierno, Marcelo Bermúdez, contó ayer que los vecinos que se opusieron a las viviendas para mujeres trans “fueron una minoría” y se mostró confiado en que no habrá problemas cuando se muden.

Hace una semana, cuando las mujeres trans fueron a cercar el terreno, varios vecinos pensaron que se trataba de una toma.

El funcionario municipal remarcó que se trató de un contratiempo.

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