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La Mañana Columna de Opinión

Las crisis de nuestros días

La economía global sufre problemas de producción y distribución. Argentina renegocia su deuda en ese contexto.

Crisis. El término está muy de moda en todo el mundo, aunque no siempre dice lo mismo. La crisis de los contenedores, la crisis de los chips, la crisis de las cadenas de suministro, la crisis de los alimentos y la crisis de la energía son algunas de las crisis que retumban en los países centrales. La población lo palpa por el desabastecimiento. En Inglaterra falta de todo, hasta comida en las góndolas. En las fábricas de teléfonos faltan semiconductores, entonces hay líneas de producción frenadas, con la demanda en ascenso rápido en las economías centrales que no encuentra satisfacción. Lo mismo ocurre con la fabricación de autos. Sin chips no funcionan.

Las crisis cohabitan los espacios globales de las noticias.

La Navidad del capitalismo está amenazada en los centros de poder. En esa época, el desenfreno por el consumo se exacerba en todo el globo.

Los accesos a los dos puertos estadounidenses que concentran el comercio con China están atascados de barcos que esperan cargados de insumos y manufacturas. Los clientes tienen plata y ganas de gastarla, pero los vendedores no tienen la mercadería requerida. Buena parte está en los contenedores inmovilizados, otra parte está en depósitos a la espera de que se desocupen los contenedores. El transcurso del presente es trepidante. Tanto que la inflación es uno de los problemas del momento en el mundo.

Ese es el contexto de las crisis argentinas del presente. Macri dejó una deuda impagable. Se renegoció una parte, falta el FMI. La inflación es eterna y el desabastecimiento recurrente. Pero esta vez la derrota del oficialismo en las PASO despertó una crisis política galopante para el gobierno.