Las escuelas privadas arrancaron el ciclo lectivo 2021 con un alto nivel de presencialidad. Los primeros grados y cursos poco numerosos van al aula todos los días, mientras que los de mayor cantidad de alumnos se dividieron en “burbujas” y asisten dos o tres veces por semana. Casi no hubo familias que se nieguen a mandar a sus chicos a clases.
Para las escuelas privadas, en Neuquén, rige la misma resolución 010/21 que se aplica con las públicas. Sin embargo, el Consejo Provincial de Educación (CPE) fue flexible a la hora de aprobar los protocolos, en función de la matrícula y la capacidad de cada colegio.
Lo que tienen en común todas las privadas es que gran parte de los alumnos asiste a diario al aula y hasta se acordaron jornadas completas, con recreos intermedios.
“Con primer ciclo, hay clases presenciales todos los días porque las aulas permiten hasta 15 estudiantes y es la matrícula que teníamos; evaluamos también posibles aperturas de más secciones, pero siempre pensamos en una presencialidad diaria, no en un cronograma mixto”, comentó María Fernanda Iglesias, directora de inicial y primaria del grupo IFES.
Remarcó que no tuvieron pedidos de padres que no puedan o no quieran mandar a sus hijos “y, en realidad, todas las familias están felices con la presencialidad; el primer día fue de mucha alegría”.
En todos los colegios privados, los cursos ingresan de manera escalonada cada 10 o 15 minutos y por puertas diferentes. Antes de entrar, les toman la temperatura con un pirómetro o pistola infrarroja y también hay surtidores para desinfectar las manos antes de pasar al aula y al ir y volver del recreo o el baño. Todos los chicos usan barbijo y hay escuelas exigen uno extra en la mochila, de recambio.
Andrea Lambert, coordinadora de inicial y primaria del colegio Millaray, contó que ellos armaron grupos reducidos para ampliar la presencialidad. “Los primeros grados vienen todos los días porque son 16 y lo mismo con cuarto; después, con segundo o quinto, por ejemplo, hicimos dos burbujas para que tengan clases día por medio”, describió.
Indicó que identifican a cada burbuja por color “y una viene los miércoles y viernes, la otra los martes y jueves y, a la siguiente semana, rotamos”. Cuando se quedan en casa, les dan actividades virtuales a través de una plataforma escolar.
Señaló que debieron desdoblar grados porque tuvieron “una inscripción importante de cerca de cien estudiantes en los últimos días” y la mayoría eran alumnos “que provenían de otras escuelas privadas, sobre todo de mayor valor”.
Coincidió en que la respuesta de las familias ante la presencialidad “es de mucha alegría y euforia”. Agregó que en el colegio hay 20 alumnos integrados con diversas patologías y sólo uno pidió clases por Zoom “porque hay mucho interés en estar en la escuela y los chicos necesitan socializar”.
La directora de primaria del colegio Trinidad, Ivana Ochoa, indicó que ellos también priorizaron las clases dentro del aula. “El turno tarde está completo en presencialidad y, en la mañana, como trabajamos con grupos de hasta 24 niños, armamos dos burbujas de 12”, detalló.
Indicó que “primer grado igual tiene presencialidad absoluta con maestras diferentes” y, en los cursos restantes, aprovecharon las cámaras dentro de las aulas para incluir a los 12 alumnos que quedan en su casa por la alternancia.
“Cada semana, hay un grupo de 12 en el aula y otro en virtualidad, que se le da admisión vía Zoom con transmisión en vivo y reciben también por correo las mismas actividades”, recalcó. Dijo que, si bien tienen demanda para ocupar vacantes, “no ingresamos niños si superan la matrícula porque queremos sostener la presencialidad que logramos”.
Debieron readaptarse al pizarrón
Ivana Ochoa, directora de nivel primario del colegio Trinidad, contó que les llamó la atención que "hubo nenes de primer ciclo que no recordaban dónde quedaba la sala" y eso los llevó a tomarse los primeros tres días "para volver a la rutina de mirar el pizarrón, conversar con la seño y salir a jugar”.
Agregó que, fuera de esa particularidad, "los chicos se adaptaron muy fácil a la toma de temperatura y todos los protocolos" y lo adjudicó al interés por reencontrarse con sus pares. "Es notoria la necesidad que tenían de estar en el colegio".
Cómo es el protocolo en común
1-Los grupos ingresan y salen a intervalos de 15 minutos, entre las 7.30 y las 8.15 a o las 12.30 y las 13.15 de la tarde. Cuando coincide el horario, usan distintas puertas. A todos les toman la temperatura al entrar.
2-El trayecto al aula está señalizado o van guiados detrás del docente. Los pupitres son individuales, con un metro y medio de separación. Algunos demarcaron el suelo para que no los corran de su lugar.
3-En aulas, pasillos y puertas, hay surtidores con satinizante. Durante todo el recreo escalonado, hay auxiliares asignados a higienizar los baños.
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