Las hermanitas de los pobres tienen lugar para un abuelo

En el convento ayudan a adultos mayores en forma gratuita y se abrió un nuevo cupo. Se mantienen con donaciones y la colaboración de la comunidad.

Se levanta a las 7 de la mañana puntual, aunque sea domingo. Es de esas costumbres que no sabe donde aprendió pero que siente de toda la vida. Prepara unos mates y le unta manteca al pan. Cruza algunas palabras con sus compañeros de mesa. Pero sólo algunas: no quiere que nada lo distraiga de sus actividades de jardinería que va a llevar a cabo una vez que termine el desayuno. Le gusta cuidar sus plantas: lo ayudan a recordar.

Así comienza sus días Pedro, uno de los adultos mayores que viven en el hogar de las hermanitas pobres de Neuquén. Son 40 y todos tienen algo en común: buscan no ser olvidados.

Esta semana abrieron la convocatoria para que se pueda sumar un nuevo abuelito. Adelaida Goldman, directora médica del hogar, explicó que abrieron un cupo "para un residente del sexo masculino de más de 65 años que no tenga ingresos, o tenga ingresos mínimos". Quien cumpla con éstas condiciones y necesite asistencia, es bienvenido a pedir asilo en el convento de Tronador 1358.

En el hogar, los abuelos pueden sentirse tranquilos de que los van a cuidar. Cada uno tiene una habitación con baño privado y pueden disfrutar de las distintas actividades que ofrece el lugar. Entre las clases de Tai Chi y la acupuntura, María pasa sus tardes ayudando con los trámites, y Ángela en la portería. Los días que hay misa, el padre Rodolfo es el primero en llegar.

Nadie les cobra por vivir allí, aunque no reciban asistencia estatal. Se mantienen gracias a la solidaridad de los vecinos, que es mucha.

Es por esto que el segundo sábado de cada mes las hermanitas realizan una feria solidaria para recaudar fondos, en la que venden desde ropa hasta artículos para el hogar. Gracias a estos eventos y a las donaciones de empresas y particulares, logran recaudar lo necesario para darles a estos adultos una mejor calidad de vida.

Los sábados, además, son los días de paseo. Algunos de los abuelos esperan a sus familias, pero también las visitas de los chicos de los colegios, que se turnan para hacerles compañía.

Cada sector de la comunidad pone su granito de arena para que nuestros viejitos no queden en el olvido.

Contacto para donaciones: 440-0681

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