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La Mañana Alicia Fernández Rego

Las historias de la librería Siringa

Recuerdos y anécdotas de un lugar de los más emblemáticos de la ciudad de Neuquén.

La Librería Siringa de la ciudad de Neuquén se destacaba por muchas cosas, una vidriera inmensa en la que retozaba una entrañable gata de angora entre los libros, la música clásica sonando siempre, la variedad de títulos nacionales y extranjeros y la atención personalizada de sus dueños Kune Grimberg y Alicia Fernández Rego.

Era además de librería, editorial, galería de arte y paso obligado de figuras de la cultura que llegaban a la capital neuquina a presentar sus libros entre los que figuraba frecuentemente el papá de Mafalda, nuestro inolvidable Quino.

Un sueño de visionarios y aventureros que dejó huella en la memoria de los neuquinos que recuerdan hoy la librería como si aún estuviera ahí. Acerca de sus fundadores el escritor e investigador neuquino Ricardo Koon comentó a LM Neuquén que “en los años 60´ Kune Grimberg empezó a andar la Patagonia como vendedor de libros. Entre 1962 y 1963 conoció a Alicia Fernández Rego con quien se casó. Con su viejo Citroën 2CV recorrió la Patagonia y casi toda Sudamérica como librero y expositor de pinturas.

Cuando se estableció en Neuquén se dedicó a su oficio de librero. Abrió Siringa en 1962, sobre la calle Buenos Aires e Independencia; luego la trasladó a un local de la Galería Española sobre la diagonal y, más tarde, como último lugar, alquiló el local de la Avenida Argentina.

Tiempo después abrió una sucursal en Bahía Blanca, con una galería hermosa y micro cine. Y varias en Cutral Co, El Bolsón, San Martín de los Andes y Zapala. Todas ellas con el único objetivo de transmitir el conocimiento y el amor por los libros. En 1969 creó la Asociación de Escritores y Amigos de las Letras de Río Negro y Neuquén, donde recopiló y editó La Patagonia piensa, con textos de Juan Benigar, entre otras publicaciones.

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Kune Grimberg.

Kune Grimberg.

- ¿Y Alicia Fernández Rego, la esposa de Kune?

Los abuelos de Alicia Fernández Rego habían llegado desde España a la Argentina en 1885. Su tía Dolores Fernández se casó con un reconocido vecino de Neuquén; Evaristo Serrano, dueños de la panadería La Estrella. Y otro de sus tíos: Antonio Félix fue párroco de la capilla Nuestra Señora de los Dolores. Alicia se recibió de Profesora de Arte Dramático. Llegó a Neuquén en 1959 desde Buenos Aires, ya separada de Liborio Mungo y con tres hijos. Luego se casó con Kune.

Formó parte del grupo de teatro Amancay; El Grillo (1961-1973) y el grupo Lope de Vega (1978-2006) Formando elencos y siendo maestra de varios artistas neuquinos. También fue maestra de la carrera actoral en la Escuela Provincial de Bellas Artes de Neuquén. Con el apoyo de Kune, armó y creó proyectos, salas y grupos teatrales en Neuquén, América, Europa y Asia.

- ¿Recuerda a figuras de la cultura convocadas por Siringa para alguna de sus exposiciones?

Solo recuerdo la visita de Osvaldo Bayer para la presentación de su cuarto libro sobre “Los vengadores de la Patagonia Trágica”. Debido a lo cual, debió soportar uno de los dos incendios que fueron provocados posiblemente por atentados de la llamada Triple AAA un grupo paramilitar terrorista de derecha formado en Argentina a principio de los 70´.

El investigador Ricardo Koon, que fue amigo de Kune Grimberg, escribió en su libro de efemérides sobre la participación del librero en su etapa de la juventud en las contiendas de la Segunda Guerra Mundial: “A los veinte años se alistó como soldado voluntario en la II Guerra Mundial, formando parte del Regimiento de Tiradores Senegaleses de Chad, en el África Ecuatorial Francesa.

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En agosto de1940, el regimiento fue puesto bajo las órdenes del Coronel Philippe Leclerc – Comandante militar de Chad- uniéndose a las fuerzas de la Francia Libre. En enero de 1941 Kune es incorporado al regimiento participando en la incursión del Oasis de Koufra (Libia) contra los italianos el 28 de febrero de1941, luego participó en la invasión de Feezan –suroeste de Libia- en febrero de 1942 y contra el África Corps en el sur de Túnez en 1943. Ya con la infantería del Regimiento de Infantería de Marcha de Chad (Tchad) participó en la Liberación de París y Estrasburgo.

Al finalizar la guerra en mayo de1945 con la rendición de Alemania, regresa al país en el vapor Groix desde el puerto La Pallice (La Rochelle/Francia) ex base de submarinos utilizada por los alemanes.”

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La librería también era atendida por Enrique Mungo, hijo del matrimonio anterior de Alicia Fernández Rego, quién compartió sus recuerdos con LM Neuquén.

“Los recuerdos que yo tengo de la Librería, son muchos años de llevar adelante el oficio de librero, que fueron maravillosos y me dieron infinitas satisfacciones. Haber vivido aquello impulso mi pasión por los libros y la lectura, hábito que ejerzo intensamente hasta la actualidad. Lamentablemente la crisis del 2001 hizo inviable poder seguir adelante. Los últimos tres años, lamentablemente fueron a pérdida y significó también consumir los ahorros. Kune hablaba perfectamente varios idiomas: inglés, francés, italiano y algo de alemán. Junto con Alicia, mi madre, llevaron espectáculos teatrales a toda América y también a muchos países de Europa, Asía y Oceanía. Mi madre era actriz y directora de las obras mientras que Kune lleva adelante todos los demás roles desde la promoción publicitaria hasta el manejo de las luces si era necesario”, dijo.

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Alicia Fernández Rego.

Alicia Fernández Rego.

- ¿Cuál de todas las versiones sobre el nombre de la librería es la más acertada?

Si bien se hicieron siempre especulaciones en cuanto al nombre de Siringa dado que la palabra tiene diversas acepciones, Kune le había puesto ese nombre a la librería en homenaje a José Ingenieros que había formado un grupo literario que llevaba ese nombre.

José ingeniero que se llamaba en realidad Giuseppe Ingegneri fue un médico, psiquiatra, sociólogo y docente que dejó una enorme impronta en la tradición literaria argentina formando los grupos “El Ateneo” y “La Siringa” referencia esta última del mitológico instrumento musical ejecutado por el dios pagano pan.

Enrique Mungo llevaba adelante en la librería las recordadas carteleras de presentaciones literarias. “Las exposiciones de novedades literarias en la Librería en realidad eran la presentación de las nuevas ediciones tanto propias de la editorial de Siringa como de las otras editoriales nacionales y extranjeras. Puedo recordar la presentación del libro “El Tronco de Oro” con la presencia de su autor el Dr. Gregorio Álvarez y muchas otras presentaciones casi siempre con la asistencia de los autores para firmar ejemplares, salvo casos lógicamente como cuando presentamos “La Patagonia Piensa” de Juan Benigar. Presentamos también la “antología Poética” de Irma Acuña y además autores muy diversos, para que te des una idea Martín Redrado vino a presentar su primer libro sobre teorías económicas”, rememoró.

Muchos recordarán las partidas interminables de ajedrez de Kune que parecían subsumirlo en una concentración absoluta como si su figura se fundiera con el mobiliario de la librería. La galería de arte cuya historia merece una nota aparte y los gatos de los que Paula la nieta de Alicia recuerda los nombres y las mañas.

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“Pascualina se llamó la primera gata, la original. Tengo recuerdos de chica de la librería y de esa gata que era hermosa, que todo el mundo se tentaba a acariciarla, porque además de ese pelo tan largo, era tan grandota y tan divina que a todos les llamaba la atención. Después tuvieron otra que creo que se llamaba “Colorada”. Mi abuela Alicia siempre tuvo muchos gatitos que ya de grande y cuando falleció Kune le costaba mucho más cuidarlos, pero mientras vivieron en la calle Elordi tuvieron un montón de gatitos. Ir a la casa de mis abuelos era hermoso porque entre las cosas y los recuerdos que tenían de los viajes que habían hecho y los gatitos en medio de todo aquello era un recorrido mágico. Tengo también un recuerdo muy lindo de alguna vez que vino Quino a presentar el Libro de Mafalda y que gracias a mi padre me lo autografió junto a un hermoso dibujo que me hizo en el libro", agregó.

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El cierre de la librería en julio del 2005 fue condicionado por la crisis del 2001. Mungo recuerda: “El costo de los alquileres de esa zona sumado a los sueldos y a los otros gastos fijos nos llevó a trabajar prácticamente a pérdida. Económicamente se hizo insostenible”

Entrar a Siringa como recuerdan muchos era sumergirse en una atmósfera totalmente diferente al bullicio de la avenida céntrica. Era dejarse llevar por la música clásica, la presencia hierática de la gata en la vidriera, el olor de las hojas de los libros y la cultura en medio de todo.

Tras el cierre de “Siringa” se abrió en el mismo local otra librería llamada “El Amante” cuya dueña Patricia del Río nos prometió contarnos, la historia en una próxima nota. Por cierto, también quedan pendientes otras historias sobre lo que fue esta librería y centro cultural como en un cuento de “Las Mil y Una Noches” que en algún momento tendremos que retomar.

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