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Las mujeres son las que más padecen el récord de indigencia

Ganan menos y les cuesta más conseguir empleo. En los comedores barriales de Neuquén, ellas son mayoría, tanto al pedir ayuda como al ofrecerla.

En un año de pandemia, la indigencia en la ciudad de Neuquén se triplicó y alcanzó la cifra récord de 12,3 por ciento. Es un número que alarma y que padecen con más intensidad las mujeres. En los comedores barriales,ellas son mayoría, tanto entre quienes van a pedir alimentos como entre quienes se organizan para ayudar a los demás.

Las estadísticas oficiales no detallan cuántas mujeres hay entre los 37 mil indigentes que viven en el aglomerado de Neuquén y Plottier, pero hay indicadores que evidencian que la población femenina es la que más sufre con la pobreza porque tiene menor acceso al mercado laboral, ingresos más bajos con la misma calificación y son las primeras en perder el empleo en épocas de crisis.

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Otro indicador, menos formal pero certero, es el de los comedores barriales. Allí, las mujeres son las primeras en pedir ayuda y también en ofrecerla.

“De los 40 comedores de Barrios de Pie en la provincia, todos tienen como responsables a mujeres porque son más de tomar la iniciativa en estas situaciones y fueron las primeras en quedar sin trabajo en pandemia; hasta los 30 años, se les hace muy difícil acceder al mercado laboral y eso hace que haya más mujeres jóvenes pobres que cualquier otro grupo”, comentó Gladys Aballay, de la organización Barrios de Pie.

Contó que, al comenzar la pandemia, “vimos una situación muy similar a la de 2001, porque al inicio, cuando se cerró todo, empezaron a ir varones a buscar comida al no haber changas y se notaba esa cuestión de la vergüenza y la dignidad que es distinto en las mujeres, porque nosotras somos las más golpeadas y estamos acostumbradas a buscarle la vuelta para llevarle algo para comer a nuestras familias”.

“La pandemia vino a profundizar una situación crítica y la mujer es la que más lo siente porque, en los barrios más humildes, son ellas las que tienen que resolver sí o sí la comida en sus casas y ponerse al hombro los comedores y merenderos”, describió.

Señaló que, junto con esas mamás que se agrupan para estirar el contenido de una olla, “la crisis golpea también más a los jóvenes y niños, que son la población más vulnerable”. Según el Indec, entre los menores de 15 años, la pobreza llega al 57 por ciento.

Mary Salvo, del comedor “Caritas Felices” de Melipal, indicó que el incremento de la indigencia arrastró “a familias enteras” a deambular en busca de un bolsón o vianda para alimentarse, “pero se ven más más mujeres solas con hijos, porque el varón viene cuando no le salió la changa y no tiene otra cosa y después tenés muchas madres con cuatro o cinco chicos que no tienen otro lugar dónde ir”.

Confió que la situación en los barrios “es desesperante, porque es muy poca la gente que hoy en día está colaborando y se sumó muchísima cantidad de personas que vienen a buscar una bolsita de toda la ciudad, hasta de Valentina, 7 de Mayo o Confluencia”.

“Estamos pasando un mal momento con el comedor porque, con la pandemia, bajaron muchísimo las donaciones, tanto de las familias más acomodadas que nos ayudaban, que también sintieron el impacto, como de los que son trabajadores y ya no pueden ayudar”, precisó.

“Antes, publicaba en Facebook cuando estaban las bolsitas para mostrar al que ayudó lo que se iba a entregar, pero eso hacía que viniera gente de todos lados a buscar y no alcanzan; así que ya no estamos entregando todas las veces sino cuando tenemos porque no podemos más, es muchísima la gente que viene a buscar comida”, relató.

El lunes, Mary destinó parte de su sueldo para comprar papas y cebollas. Con eso, esperaba completar varias bolsas para los que pasan hambre en la ciudad. En 13 años con el comedor, nunca le resultó tan difícil reunir la comida. Dijo que cualquier ayuda es bienvenida porque “nos falta todo: fideos, arroz, aceite, azúcar, harina, lo que sea para que esas mamás puedan tener algo como para cocinarles a sus hijos”.

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La emergencia no pasó

La referente de Barrios de Pie, Gladys Aballay, recalcó que la emergencia alimentaria en Neuquén “no pasó ni tampoco estamos mejor que en 2020, como se muestra en los noticieros”.

“Ves que en Desarrollo Social de Nación y también la subsecretaría de Trabajo de acá dicen que se reactivó la economía, que estamos mejor y no es lo que nosotros vemos, porque seguimos en la misma emergencia alimentaria que el año pasado”, afirmó.

Señaló que, aunque las estadísticas sobre pobreza e indigencia de fines de 2020 encendieron las alarmas, “el Indec vino a confirmar una realidad que nosotros vemos hace tiempo, porque nuestros merenderos funcionaban como un lugar de contención para los niños y, con la pandemia, se agregó la familia entera con una necesidad de comida y eso sigue siendo igual en 2021”.

Yanet Carrillo, del comedor Ruca Antú, coincidió en que el panorama es complejo. "Nosotros nos enfocamos en los chicos, pero de 34 que teníamos hace 5 años hoy son 248 y hay de todo, porque vienen las mamás, papás, abuelas, toda la familia; así que tuvimos que atender lunes, miércoles y viernes y estamos haciendo un censo para darle sólo al que no tiene otra cosa".

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Feminización de la pobreza en cifras

- 0,79:Es la brecha salarial entre los ingresos promedios de los varones ocupados respecto a las mujeres. Significa que, por cada 100 pesos que ganan los hombres que trabajan, ellas perciben 79. En empleos no calificados, la diferencia es mayor Son datos del tercer trimestre de 2020 del Indec.

- 23%: Era la tasa de desocupación durante la primavera pasada entre mujeres menores de 30 años. Es el grupo laboral al que más le cuesta acceder a un puesto. Entre todas las mujeres trabajadoras, la desocupación llegó al 13,1 por ciento en pandemia, mientras que para los varones era del 10,6.

-97,7%: De las personas que trabajan en el servicio doméstico son mujeres, según datos de fines de 2020. Dos de cada tres empleadas en casas particulares no tiene aportes jubilatorios. El 26 por ciento de las que están registradas y el 48 por ciento de las informales permanecen bajo la línea de pobreza.

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