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Las Pulgas busca salir de la peor crisis de su historia

La feria se fundó hace 30 años. Esta semana reabrió tras 4 meses.

La feria de Las Pulgas cumple 30 años esta primavera. Muchos de quienes trabajan allí están desde el día que inauguraron y atienden el puesto de enero a enero. La pandemia los obligó a cerrar por primera vez y soportar el invierno más crudo de sus vidas. Esta semana los dejaron reabrir y reinó el optimismo. “No importa cómo sigamos, lo más difícil ya pasó”, afirmaron los feriantes a este medio.

El cierre fue un sacudón del que todavía intentan recuperarse. El regreso llegó como un salvavidas cuando las deudas los ahogaban, pero la salida del agua no viene fácil. Las ventas cayeron a la mitad en comparación con la prepandemia. Sin embargo, nada les quita a los feriantes la alegría de volver al ruedo.

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Detrás de cada uno hay una familia que vive de lo que se vende. Entre marzo y julio, casi no tuvieron ingresos y pasaron largas semanas preocupados por la mercadería que dejaron bajo el tinglado de Láinez y Sarmiento.

La reanudación de las actividades fue como empezar de nuevo, muy parecido a lo que vivieron los fundadores tres décadas atrás. Con una pausa tan larga, tenían mucho para limpiar y hasta habían perdido las referencias para fijar precios. Fidel, fundador de Las Pulgas y dueño del puesto 1, le dijo a este diario que se sorprendió cuando llamó a Buenos Aires para pedir la lista actualizada. “Todo estaba al doble del precio. Estuve a punto de vender a menos del costo”, indicó.

Pese a los contratiempos, confió, el sentir de las 55 familias de la feria es que lo peor quedó atrás. “Esto va a pasar; creo que estamos en la última etapa, porque uno se da cuenta cómo viene la mano”, afirmó el feriante pionero.

Sostiene su certeza en la necesidad de dar vuelta la página a uno de los momentos más difíciles de la historia. Las Pulgas se fundó en septiembre de 1990. Nunca vivió algo parecido a la cuarentena.

“Con el cierre no teníamos cómo seguir, no había manera. Pensamos en vender por internet, pero no es lo mismo. La mercadería la teníamos en la feria. Cerrar fue duro; gracias a Dios, estamos de vuelta. No hay mucha gente, pero volvimos”, dijo Carmen Moya. Vendedora en el puesto número 25 de la feria

Puertas adentro, la feria se ve distinta. Lejos del hormigueo habitual, los clientes entran a cuentagotas a lo largo del día. Algunos vendedores adjudican la baja demanda a tantos meses de inactividad; otros, a la restricción de circulación por número de DNI, y también hay quienes culpan a la altura del mes, que no acompaña. Hay hipótesis de todo tipo. Mientras tanto, nadie pierde la expectativa de que las cosas mejoren.

“También pasa que mucha gente tiene miedo. Yo tenía clientes muy mayores que no aparecen y eso va a llevar un tiempo”, razonó Julio Ortuño, propietario del local 53.

“Fue una alegría empezar. Arrancamos de a poquito y se vende poco, porque no hay plata, pero es lo que esperábamos también. Sabíamos que iba a ser así. Igual, tenemos que arrancar para pagar los impuestos y estar activos. Este trabajo es la única entrada de mi familia”, dijo Elizabeth, dueña del local número 22, de indumentaria

Señaló que el golpe de la pandemia fue fuerte porque ninguno lo vio venir. “En enero y febrero veía las noticias de China, pero nunca pensé que nos iba a llegar. Cuando todo pasó, fue impresionante. Era la primera vez que debíamos cerrar y la situación se estiró más de cuatro meses; nadie se lo esperaba”, relató.

“Volver fue una alegría. Para el que laburó toda la vida, cuatro meses es mucho. Empecé a vender en la calle a los 15 años y soy fundador de la feria. Los primeros días hice $600, pero todo sirve, porque debo acá, debo allá, y de esto uno come y paga los impuestos”, dijo Carlín. Vendedor de relojes y electrónica en el local número 25
La indumentaria es lo que más se vende en Las Pulgas.

Los bajos precios siguen siendo la mayor atracción

Las Pulgas se sostiene en gran medida por sus bajos precios, una característica que no cambió pese a la pandemia. Es posible encontrar allí barbijos de tela por 90 pesos o ropa de abrigo por debajo de los 500 pesos, menos de la mitad de lo que cuesta en otros comercios del centro de la ciudad.

En la primera semana de reanudación de la actividad, lo que más se vendió fue indumentaria, según los testimonios recogidos por LM Neuquén entre los feriantes. La mayor cantidad de puestos en la feria son precisamente de venta de ropa. La mayoría de los compradores que poblaron los pasillos entre los puestos esta semana eran clientes habituales, que mientras rigió la veda por la cuarentena pasaban a preguntar cuándo reabrían los puestos. Camperas, buzos y pantalones de invierno fueron los productos que más demandaron.

Edith, vecina de Neuquén, fue una de las primeras en visitar la feria tras el regreso. Contó que se sorprendió por la poca cantidad de gente y que, como muchos otros, fue a buscar ofertas. “No soy de venir seguido, pero tienen buenos precios, siempre hay una diferencia importante con otras galerías”, explicó.

Como en las demás ferias, el protocolo de reapertura en Las Pulgas obliga a los compradores a circular en una única dirección. Se ingresa por calle Sarmiento, sin excepción, y la salida es por cualquiera de las puertas laterales.

Otra diferencia notoria es que ya no se ven equipos de mate en los puestos; los reemplazó la botellita de alcohol en gel. Los vendedores esperan pacientes detrás de su exhibidor, apartados unos de otros. Como no hay mucho movimiento, deben aguardar un largo rato a que aparezca algún cliente.

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Abren las ferias para los que tienen DNI con final impar

Hoy, de 9 a 15, las ferias municipales podrán retomar la actividad después de más de cuatro meses. Solo pueden ir quienes tengan DNI con terminación impar y todos los mayores de 60 años, según dispuso el gobierno provincial.

“Hace rato que se estaba trabajando con este tema. Comenzaremos con 74 puestos, distribuidos en dos dársenas. Los feriantes hicieron un curso para incorporar todos los protocolos necesarios. Ahora depende de cada uno para cuidarnos como corresponde”, sostuvo la titular de la Feria del Parque Central, Ruth Schettino, en declaraciones a LU5.

De acuerdo con el protocolo aprobado por el municipio capitalino, las ferias abrirán sus puertas los sábados por el momento. Antes de la pandemia, se desarrollaban en distintos días de la semana.

Sin embargo, tendrán una metodología muy distinta a la que tenían previamente a la pandemia. Schettino explicó que el ingreso de los clientes será por Vecinalistas Neuquinos y en grupos reducidos. Además, la feria tendrá un solo sentido de circulación para comprar y la salida será por la misma calle de ingreso.

“Vamos a estar en dos dársenas con un total de 74 puestos, mayoritariamente de alimentos: verduras, frutos secos, pan y miel. En el medio estarán los 20 puestos de venta de ropa nueva. La gente va a tener que hacer fila y tendrá que recorrer un circuito. Espero que todo salga bien, estamos muy ansiosos”, dijo la feriante.

Explicó que cada puesto tendrá un espacio de tres metros y estarán distanciados por dos metros entre sí. Cada puesto podrá tener dos feriantes, uno para cobrar y el otro para despachar, sin menores a cargo. Los clientes podrán ingresar en grupos de 20 personas. Habrá un cliente por puesto.

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