Lástima que falta un año
Ver jugar a esta selección argentina genera felicidad y al mismo tiempo, lamentos. ¿Que suena contradictorio? De entrada quizás sí, pero el argumento de esas sensaciones encontradas resulta más que claro y aquí se explicará.
Por un lado, la Scaloneta produce goce y placer porque gana y juega bien. Pero por otro, el futbolero común entiende que es una pena que aún falte un año para el Mundial de Qatar 2022, considerando que el equipo alcanzó su pico de rendimiento y en este deporte, se sabe, son “los momentos” que inclinan la balanza para uno u otro lado.
Para colmo, el fantasma de lo que ocurrió con la selección de Bielsa, en 2002, está latente. Aquel equipo arrasó en las eliminatorias y fue como gran candidato al título a Corea-Japón pero se volvió en primera ronda, constituyendo uno de los mayores fracasos en la rica historia del fútbol argentino.
El actual combinado no tiene la culpa ni debe hacerse cargo de ello.
Su gran desafío, en todo caso, será mantener el nivel hasta la máxima competencia que se realizará en noviembre del año próximo. Sería un acierto más para un entrenador, Lionel Scaloni, al que pocos le daban crédito y que sorprendió gratamente hasta el momento, con innumerables aciertos.
Por ejemplo, el arquero Dibu Martínez, de superlativas performances y el Cuti Romero, un sobrio e impasable central, son “toda suya” como se dice ahora. Confió en dos jugadores desconocidos para los hinchas y la opinión pública argentina que se inclinaba por otros nombres. A veces los DT reniegan de la falta de tiempo de trabajo. Esta vez esperemos que no “sobre tiempo” y Argentina se mantenga así hasta el Mundial.
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