Una valiente enfermera que perdió ambas piernas y un brazo después de que una simple tos se convirtió en sepsis fue encontrada ahorcada luego de que las implicaciones de la enfermedad "desafiaran su deseo de vivir", según una investigación británica.
La entusiasta viajera Jayne Carpenter, de 53 años, cuya independencia había sido "despojada de la noche a la mañana", se quedó con una sola extremidad cuando desarrolló sepsis hace cuatro años mientras sufría lo que ella pensaba que era una simple tos.
En total, la ex enfermera perdió las dos piernas, el brazo izquierdo justo debajo del codo y cuatro dedos de la mano derecha. Aunque su pulgar estaba siendo invadido por tejido necrótico, los doctores se empeñaron en salvar ese dedo restante, pues haría la diferencia entre la dependencia total o un poco más de autonomía.
La valiente Jayne se comprometió a luchar recaudando fondos para conseguir una cirugía pionera de extremidades que no está disponible en Gran Bretaña y había recaudado más de 20.000 libras esterlinas de su objetivo de 265.000 libras esterlinas, pero dijo que "no tenía calidad de vida, sino que la soportaba".
Una investigación recién difundida reveló que su desconsolado esposo Rob, de 56 años, recibió una llamada de Jayne pidiendo que recogiera a su perro y cuando llegó a la casa en Gales del Sur, la encontró ahorcada.
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