“Les digo a las víctimas: no soy el violador del Oeste”
Por Jorge Villalobos
Bariloche > Christian Rodolfo Hernández Oyarzún está detenido desde noviembre de 2009 porque está imputado de ser el presunto autor de varios abusos sexuales.
A principios de este mes comenzó el juicio donde se lo acusa de dos violaciones y cuatro intentos de abuso sexual con acceso carnal. La fiscalía y la querella pidieron al Tribunal que le impongan 30 años de prisión porque consideran que se comprobó su participación en los hechos. El defensor oficial, Gustavo Butrón, pidió la nulidad de la investigación y puso en duda la legalidad de una prueba clave en el juicio, como es el examen de ADN. La sentencia se leerá el viernes.
Hernández Oyarzún aceptó una entrevista con La Mañana de Neuquén, que la gestionó por intermedio de su madre. La entrevista se realizó ayer en la sala de visitas de la cárcel de Bariloche. Por primera vez, el acusado habló con la prensa.
“De todos estos hechos que se me acusan me declaro inocente”, fue la primera respuesta que se escuchó en la habitación de cemento.
“Vengo reclamando inocencia desde un principio, no estoy pidiendo que se me dé la libertad en este momento, estoy pidiendo que se investigue este caso más a fondo. Porque yo estoy privado de mi libertad desde noviembre de 2009 y recién el 1 de agosto fui llevado a juicio y en el juicio me di cuenta, después de conocer a las víctimas, después de conocer las declaraciones de las víctimas, ver las declaraciones de los testigos, que no se investigó absolutamente nada”, añadió.
Recordó que en 2009 “no me buscaban con un identikit, directamente andaban con una fotografía mía. Entonces esto es una prueba incriminatoria en mi contra. No es lo mismo andar con un identikit, que andar con una fotografía”.
Dijo que fue detenido a principios de octubre de 2009, cuando estaba por llegar a la casa de su madre, en el kilómetro 13 de la avenida Bustillo. Indicó que circulaba en un Peugeot 206 que era de su madre.
Explicó que lo detuvieron “y me hacen un hisopado bucal, que no sé quién me lo hizo, te lo digo sinceramente, porque después me vine a enterar de que no había una orden del juez, o sea, cualquier persona pudo haber venido y hacerme un hisopado bucal”.
Reconoció que le advirtieron “que había algunas violaciones por ahí y que me iban a hacer un hisopado bucal. Nunca me dijeron que me podía negar, nunca me dijeron podés consultar a un abogado si quieres y también me dijeron que había sido ordenado por el juez. Entonces yo presté mi conformidad. Y de ese hisopado bucal, de esos análisis y de toda esa manipulación que hubo en el ADN es mi duda. Yo no creo, yo se lo dije al señor juez de Cámara, yo no creo en el ADN, en ese hisopado bucal que me hicieron y tampoco los análisis”.
Sostuvo que cree en el porcentaje del ADN, “lo que no creo es cómo llegó el ADN a ese lugar. Sé que fue manipulado ese ADN”. Pero admitió que sólo tiene indicios.
Tras el hisopado, Hernández Oyarzún fue liberado por el juez Ricardo Calcagno. Semanas después, cuando llegaron los informes con los resultados desde la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, que confirmaron el patrón genético con tres de las víctimas, fue detenido.
“Dicen que yo hice las llamadas (con celulares de algunas de las víctimas) y eso es una vulgar mentira. Quiero decirle a la sociedad de que eso es mentira. Por eso veo que hay mentiras en este juicio, en este procesamiento, es porque están ocultando algo”, sostuvo el acusado.
Dijo que las víctimas lo reconocieron, pero observó que “tengo en el expediente, que dice que el autor de los hechos siempre actúa encapuchado o parcialmente cubierto el rostro”.
“Mi pregunta es ¿cómo puedo reconocer a una persona encapuchada? es imposible. Aparte las declaraciones de las víctimas, en el juicio, que lamentablemente no había ningún periodista o personas para que escucharan las declaraciones, las víctimas cambiaron sus declaraciones, no estaban seguras de lo que decían. Ellas mismas decían que me reconocían, pero también decían que yo estaba encapuchado”.
Dijo que lo reconocieron porque tenía un problema en una de las vistas, pero dijo que era un comentario que surgió después. “Yo no tengo un ojo torcido. El único problema que tengo es que a veces se me irrita la piel en las visitas y un médico lo puede comprobar es irritación de la piel, pero nada más”.
Aseguró que el 10 de abril, cuando ocurrió uno de los hechos, no estaba en Bariloche. Dijo que estaba en Zapala. “Y mis familiares son testigos de eso. Porque yo fui a una reunión evangélica en Zapala y no me dejaron probarlo”. Aseguró que tenía testigos.
Cuando se le preguntó si estaba en enero de 2009 en Bariloche, cuando ocurrieron algunos de los hechos que se le atribuyen, sostuvo: “Yo en ese momento les dije a los jueces que no sabía bien donde estaba, si estaba en Chile o acá en la Argentina y le pedí a ellos que averiguaran por intermedio de Migraciones y averiguaron y llegaron a la conclusión de que yo efectivamente estaba en el país, cuando ocurrieron todos estos hechos, pero que yo haya estado en el país no quiere decir de que yo haya sido el agresor”.
Explicó que sus viajes frecuentes a Chile eran por cuestiones familiares y por asuntos de negocios, porque con su hermana y su madre vendían ropa.
Dijo que “la única prueba concreta (en su contra) es el ADN, pero mi abogado pidió la anulación de ese mismo ADN en el día del juicio”.
Afirmó que es consciente de que se enfrenta a una posible condena de 30 años. “Realmente no estoy asustado porque si llega a recaer una condena en mi contra tengo la posibilidad todavía de seguir luchando y peleando hasta que se esclarezca este caso”, aseguró. Hernández Oyarzún tiene 39 años.
“Mi madre es una mujer de hierro. Está pasando una situación muy difícil, pero ella está a mi lado y va a seguir luchando a mi lado porque ella sabe que soy inocente”, afirmó.
¿Cómo explicás que el hisopado, al que voluntariamente te sometiste, dé casi en un cien por ciento con las muestras de las mujeres que fueron violadas? ¿Cómo podés explicarle a la gente eso?
Es una buena pregunta. Uno puede especular muchas cosas, pero yo nunca voy a tener la certeza de qué paso con ese ADN (...) La doctora no tenía una orden del juez para hacer ese análisis incriminatorio en mi contra y tampoco lo tenían los peritos que me hicieron el hisopado bucal, no tenían la orden del juez. O sea acá pudo haber pasado cualquier cosa.
Atribuyó la situación en la que se encuentra a su padrastro que lo incriminó porque “me odia mucho a mí”.
¿Qué le dirías a las mujeres, a las víctimas que dicen que vos fuiste el autor?
Yo le diría a estas señoras y señoritas que lamento mucho lo que a ellas les ha sucedido. Tengo una hija de 15 años, tengo hermanas y una madre que son mujeres y sé que esto es muy difícil para ellas, pero también les pido a las víctimas que se pongan en mi lugar por un momento. Yo también me he puesto en su lugar y sé que han pasado momentos difíciles, pero les pido que se pongan un momento en mis zapatos y que reconozcan de que no están seguras de que yo soy el verdadero autor. Les digo a ellas, públicamente, yo no soy el violador del Oeste. Sé que algún día, tempranamente o tarde, se va a saber la verdad.
Además, reconoció que en 2008 intentó cruzar una adolescente a Chile en forma ilegal. Pero aseguró que lo hizo porque la chica era su pareja y estaba embarazada y los padres querían que abortara. La maniobra fue descubierta por Gendarmería en el paso Cardenal Samoré. Hernández Oyarzún aseguró que los padres de la chica después desistieron de continuar con la denuncia.
Te puede interesar...









