Llegó la primavera y aparecen las alergias

El perro suele ser víctima del polen. Por eso, hay que estar atento a sus comportamientos y signos.

Llegó la primavera, el aire comienza a cargarse de polen y nadie queda a salvo de sus efectos, ni siquiera los perros. Los picores y las rojeces en la piel son señales para reconocer a un can con alergia primaveral.

Al igual que ocurre en las personas, las alergias caninas implican que el sistema inmunológico del perro reacciona de un modo exagerado ante la presencia de ciertas sustancias. En el caso de las alergias al polen en perros, el animal es demasiado sensible (tiene hipersensibilidad) al polvillo cargado de gametos masculinos que liberan los vegetales durante la primavera con el fin de reproducirse. La primera pauta para reconocer estos comportamientos es vigilar a la mascota: para frenar el picor, suele rascarse y lamerse con demasiada frecuencia o morderse y rascarse la piel con las patas en la zona afectada. La picazón (prurito) suele extenderse al hocico y alrededor de los ojos, y también puede afectar los oídos -infectándolos- y las axilas, donde la piel del perro es más delicada. Otra señal del can será restregarse y lamerse con especial ansia durante sus salidas al aire libre. Este comportamiento será aún más frecuente si pasea por zonas con vegetación a la que sea sensible: bien sea el césped u otro tipo de plantas o arbustos. Un perro alérgico que inhala polen puede sufrir una virulenta reacción en su cuerpo con rojeces en la piel e, incluso, pérdida de pelo.

Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, hay que acudir al veterinario. El médico canino podrá tratar al perro y, cuando sea necesario, proporcionarle una medicación adecuada que lo proteja. Mientras tanto, hay que alejar el polen limpiando con especial atención las patas del can tras un paseo. Luego, con más paciencia, es recomendable un baño por si quedaron sustancias en su pelaje.

Se lame y se rasca: Para aliviar el dolor en la zona afectada, el can alérgico suele utilizar su lengua y sus patas.

Atentos para prevenir. Por Sergio Gómez (veterinario)

AI igual que en los humanos, la alergia en los animales no se cura pero hay algunos tipos que sí se pueden prevenir de manera muy sencilla. Por ejemplo, en el caso de la alergia a las pulgas, hay que colocarle pipeta mensualmente para evitar que tu mascota se contagie (sobre todo si tiene hábitos callejeros). En tanto, a la alergia alimentaria basta alimentar a tu perro o gato con balanceado hipoalergénico. Las atopías son las más complicadas ya que es muy difícil determinar cuál es el alergeno problema. Si lo sabés, evitá que entre en contacto. Si no, tenés que estar atento y ante el mínimo signo de alergia llevarlo a tu veterinario de confianza para que le realice el tratamiento apropiado.

Los antihistamínicos no son tan efectivos en los animales domésticos, pero sí los baños con shampoo con antiséptico, así que tenelos en cuenta si a tu mascota le gusta el agua.

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