#LMN15Años Paz, la nena trans neuquina que luchó por sus derechos

El 17 de mayo de 2017 fue la primera de la provincia en recibir el DNI con su identidad autopercibida. ella eligió su nombre y hoy sueña con ser artista del Cirque du Soleil.

Fue la primera nena trans en la provincia en obtener su DNI. Hoy es feliz, sueña con ser parte del Cirque du Soleil. Su vida no pasa por jugar con barbies sino por ser artista. Paz es una nena que se plantó ante sus padres siendo muy pequeña, reafirmó su identidad y se eligió hasta su propio nombre. No deja nada librado al azar. Hoy a sus 7 años tiene claro lo que quiere ser de grande y el camino que deberá atravesar para alcanzar su sueño. “Desde que tiene dos años le gusta el Cirque du Soleil. A principios de este año tuvimos la oportunidad de ir a verlo en Buenos Aires. Ahora quiere aprender inglés para viajar por el mundo con el circo. Va a tela, es contorsionista, está todo el día haciendo acrobacia. Quiere ser cirquera”, cuenta Laura, su mamá.

Paz y Laura viven en San Martín de los Andes, donde la pequeña se sintió cómoda, libre en un nuevo ambiente donde se atrevió con solo tres años a plantarse ante sus padres para reafirmar su identidad. “Si no me llamás Paz, no te voy a escuchar y te voy a pegar papelitos con mi nombre por toda la casa”, le decía a su madre.

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Por ese entonces no quería ir al jardín, no se quería quitar los vestidos, se tiraba del cabello, se recluía en la casa y no dormía por las noches. El día a día era intenso.

La mamá pensó al principio que era un juego, pero dejó de serlo, y ahora Laura sabe que estaba construyendo su identidad. Ella misma eligió su nombre, cuando aún no había cumplido 4 años.

Coincidió con la mudanza de Neuquén a San Martín de los Andes de la mamá junto con la pequeña. La comunicación entre los padres siempre fue fluida y eso era determinante.

Su papá vivía en Neuquén y apenas la trajo para las vacaciones de invierno pudo comprobar que ya no era Simón. “Laura es Paz”, recuerda que le dijo entre asombro y certeza. Como padres no negaron lo que sentía la pequeña y supieron que algo había que hacer para acompañarla en ese proceso.

Tuvieron un traspié al canalizar esas dudas. Primero la llevaron a un pediatra, luego a un psicólogo que le diagnosticó disforia de género y le recomendó hacer un tratamiento para ser Simón, porque tenía genitales masculinos.

“No, no había que hacer un tratamiento, ¡era Paz y había que ayudarla!”, le decía su corazón de madre. Decidió cambiarla de turno en el mismo colegio para que pudiera comenzar como Paz después de las vacaciones de invierno.

“Ahí fue un antes y un después, empezó a ser una niña feliz”, puntualiza Laura. Era cuestión de escucharla, comprenderla y acompañarla en su rol de padres. “El doctor se equivocó cuando te dijo que era un varón, mamá. Yo siempre fui nena, desde la panza”, asiente la madre.

Escuchó a gente que le decía que era muy chiquita para saber lo que quería, que se podía arrepentir e incluso que la enviara a taekwondo. No pasaron más de tres meses entre que se les plantó y la cambiaron de turno con su nueva identidad. Pero, en realidad, les venía dando señales desde que tenía dos años: les decía que era nena y les preguntaba por qué no la trataban como tal.

“Algo estaba ocurriendo, no se autopercibía. Nos estaba dando señales. Cuando lo hizo era muy chiquita, no estaba institucionalizada ni en lo escolar ni en lo religioso. Comunicó desde lo más puro de su ser. Hay que entender eso y darse cuenta”, sostiene su papá Sebastián.

Fue la propia nena quien les pidió a los papás que les trasmitieran a los tíos, primos y abuelos que ya no era más Simón. La mayoría de los familiares lo supieron comprender y respetaron su decisión.

“Lo siente, no es que lo elige. No es que se levantó y dijo que iba a ser nena. Lo siente desde la más temprana edad”, asegura Laura.

Su documento

El otro punto de inflexión se dio un 17 de mayo cuando cumplía sus cinco años. Observó su DNI sobre la mesa, vio su foto y no se reconoció. Les dijo a los papás que esa foto no la reflejaba y que tenía que tener una nueva.

Ellos respetaron el proceso de su hija para tramitar el DNI. Al tiempo que entendían que era necesario por su escolaridad y su derecho a la salud. Pronto Sebastián observó que en los casos de infancias trans, si bien está vigente la Ley de Identidad de Género 26.743 desde el 2012, y el Estado estaba un paso adelante no contaba en su momento con un protocolo de actuación.

Reconoce que fue fundamental el acompañamiento de la Dirección de Diversidad Sexual, con Adrián Urrutia a la cabeza y el aporte de Benjamín Genova, referente de varones trans de Río Negro y Neuquén, y del colectivo LGTB.

Al poco tiempo estaban sentados en Casa de Gobierno junto con Urrutia, Benjamín y representantes del LGTB explicando la situación administrativa de Paz ante el ministro de Cultura, Juventud y Gobierno, Juan Pablo Prezzoli, y el director de Registros Civiles, Santiago Muñoz.

El papá les contó que si bien no se sintieron discriminados se toparon con cierta violencia administrativa. Aún recuerda las palabras de Prezzoli al señalar que la celeridad en el trámite en los registros civiles sería una punta de flecha para los casos subsiguientes. Urrutia le dijo al salir de Casa de Gobierno: “Esto va a quedar en los libros de historia de Neuquén”, palabras que aún resuenan en su cabeza.

En pocos meses, Paz obtuvo su nuevo DNI. “Estaba tan feliz. Fue muy emocionante ese día”, evoca Laura.

Una infancia en libertad para abrir caminos

Ser la primera nena trans en la provincia no le pesó como tampoco la exposición. “Se pone contenta cuando salen notas porque sabe que va a ayudar a más niñas. Cuando voy a dar clases, me dice: ‘Vas a ir a enseñarles, a contarles, a luchar por mis derechos’. Es muy chispita”, agrega orgullosa la mamá.

En ese momento no pensaban que estaban abriendo caminos para otras nenas y nenes trans en Neuquén. “Lo hacía por mi hija”, aclara Sebastián, quien manifiesta una inefable gratitud.

No bien el caso de Paz salió en las páginas de LM Neuquén, luego con repercusión en los medios nacionales, al papá lo contactaron por las redes sociales, a pesar de no estar registrado con su nombre y apellido.

“Hubo mucha gente que me ubicó para contarme que tenía algún familiar que le estaba pasando lo mismo, un hijo o una sobrina”, recuerda.

Otros los crucificaron aun sin conocer lo que le estaba pasando a su hija, pero ellos lo único que tenían en la mente como padres era “velar por la felicidad de Paz”.

Fueron testigos de esa transformación. “Cuando era Simón era callado, no jugaba, era retraído, opaco. Ahora es un cohete”, resume el papá.

Se produjo un antes y un después. Ahora atraviesa una infancia en libertad. Sebastián recomendó a los papás que escuchen a sus hijos, los entiendan y los acompañen desde el corazón. “La empoderamos”, dice Sebastián, pero a los segundos se corrige: “Se empoderó y la acompañamos”.

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