Lo que faltaba: el porngate

Escándalo en Pensilvania por mails explícitos en oficinas públicas.

Pensilvania.- La fiscal general de Pensilvania, Estados Unidos, denunció a miles de correos del Estado con mensajes pornográficos, racistas y misóginos, un escándalo político que ya fue bautizado como porngate y que ya derivó en la renuncia de un miembro de la Corte estadual. Sus rivales aseguran que utiliza la situación para tapar acusaciones en su contra.

En los últimos 15 meses, la fiscal Kathleen Kane recuperó un flujo constante de mensajes desde un servidor de correo electrónico del Estado que muestra a las autoridades estatales y los empleados haciendo chistes sobre la violación, mostrando fotos que se burlan de los afroamericanos y otras minorías, y enviando insultos dirigidos contra personas a causa de su peso, su orientación sexual o su religión.

Al menos dos jueces de la Corte Suprema del Estado y muchos funcionarios de la oficina del fiscal general se han visto involucrados. "Cuando ves estos correos electrónicos... es sólo un pantano de la misoginia, el racismo, la homofobia y el privilegio blanco. Se contamina a todo el mundo, especialmente en el Poder Judicial", dijo Bruce Ledewitz, decano y profesor de derecho en la Universidad de Duquesne. "Algunas de estas cosas son realmente repugnantes", añadió el especialista.

Rivales políticos de Kane, la primera mujer y la primera demócrata elegida para ese cargo, denunciaron que utiliza el escándalo ya que se enfrenta a una acusación penal por perjurio y múltiples delitos menores por presuntamente filtrar información del alto tribunal para avergonzar a un rival político y luego mentir al respecto bajo juramento.

El resultado de esos cargos es que ella, principal funcionaria del orden público del Estado, ha sido penada con la suspensión de su matrícula de abogada y está resistiendo la ofensiva del Senado, que quiere destituirla.

Recientemente, la fiscal general se vio obligada a responder acerca de correos electrónicos enviados por su hermana gemela, Ellen Granahan Goffer, fiscal del Estado y una de las asesoras más importantes de Kane, quien en uno de los mensajes envió una foto de una mujer sonriente con moretones en la cara y el subtítulo "Violencia doméstica, porque a veces se lo tienes que decir más de una vez".

Hasta ahora, el escándalo derivó en el despido de al menos seis empleados y la renuncia de un juez de la Corte Suprema del estado de Pensilvania, y al menos 60 personas que trabajan para la oficina de la fiscal general fueron amonestados por el contenido sexual explícito encontrado en sus equipos estatales.

Pero más allá de la naturaleza insultante de los mails, un problema más grande es la relación aparentemente familiar que revelan entre los fiscales y los jueces.

Los correos de su antecesor

Desde que es fiscal general, en 2013, Kane investigó a su antecesor en el cargo, el actual gobernador Tom Corbett, por mal manejo -por razones políticas- del cargo de abuso sexual contra el ex entrenador de fútbol de la Universidad de Penn State, Jerry Sandusky. La investigación descubrió 4000 mails de contenido "inapropiado".

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