El resultado de esos cargos es que ella, principal funcionaria del orden público del Estado, ha sido penada con la suspensión de su matrícula de abogada y está resistiendo la ofensiva del Senado, que quiere destituirla.
Recientemente, la fiscal general se vio obligada a responder acerca de correos electrónicos enviados por su hermana gemela, Ellen Granahan Goffer, fiscal del Estado y una de las asesoras más importantes de Kane, quien en uno de los mensajes envió una foto de una mujer sonriente con moretones en la cara y el subtítulo "Violencia doméstica, porque a veces se lo tienes que decir más de una vez".
Hasta ahora, el escándalo derivó en el despido de al menos seis empleados y la renuncia de un juez de la Corte Suprema del estado de Pensilvania, y al menos 60 personas que trabajan para la oficina de la fiscal general fueron amonestados por el contenido sexual explícito encontrado en sus equipos estatales.
Pero más allá de la naturaleza insultante de los mails, un problema más grande es la relación aparentemente familiar que revelan entre los fiscales y los jueces.
Los correos de su antecesor
Desde que es fiscal general, en 2013, Kane investigó a su antecesor en el cargo, el actual gobernador Tom Corbett, por mal manejo -por razones políticas- del cargo de abuso sexual contra el ex entrenador de fútbol de la Universidad de Penn State, Jerry Sandusky. La investigación descubrió 4000 mails de contenido "inapropiado".
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