Los cálculos renales en nuestros perros

Como con los humanos, las piedras se generan por infecciones urinarias o una mala alimentación.

Los cálculos son pequeñas piedras que pueden formarse y alojarse en cualquier parte del aparato urinario, a causa de un exceso de minerales en el organismo. Y así como sucede en las personas, los perros también los pueden padecer. Si bien la ciencia aún no pudo determinar cuál es el origen de este trastorno, existen algunas suposiciones que nos permiten aclarar ciertas dudas.

Hay dos causas que se utilizan regularmente para explicar este fenómeno: en primer lugar, la alimentación inadecuada podría ser el principal responsable de los cálculos renales ya que los alimentos balanceados de baja calidad contienen un exceso de minerales que alteran el metabolismo de un animal. Por otra parte, las infecciones urinarias tienen mucho que ver a la hora de hallar a un culpable, puesto que logran que la orina se vuelva más alcalina.

El decaimiento general es siempre uno de los síntomas a los que debemos prestarle atención. Sin embargo, si queremos ser más específicos, tendremos que poner especial énfasis en su orina. Una mascota que sufre de cálculos experimentará mucha dificultad al orinar, por lo que será propenso a tener micciones cortas pero muy frecuentes. Es posible que este acto le provoque molestia y dolor, así que deberás acudir cuanto antes al veterinario, más si hay sangre junto con la orina.

El tratamiento es simple. El profesional nos proporcionará algunos medicamentos para combatir las infecciones urinarias, en caso de que las hubiere. Posteriormente, tendremos que cambiar de alimento balanceado para evitar que nuestra mascota continúe desarrollando cálculos de estruvita. Si una mascota presenta demasiadas piedras en sus riñones, será necesario recurrir a una cirugía. Este procedimiento es conocido como uretrostomía y está recomendado especialmente para los machos.

Los síntomas: suelen tener dificultad para orinar y serán propensos a hacerlo en forma frecuente y corta.

Respetar la medicación. Por Sergio Gómez (veterinario)

La infección urinaria en caninos es más común en hembras y animales añosos. Hay perros en los que la infección pasa inadvertida porque no manifiestan signos de enfermedad, pero otros pueden presentar dificultad para orinar, cambios en el color de la orina, dolor abdominal, disminución del apetito, decaimiento y vómitos. Es importante llevarlos al veterinario para que les realicen estudios complementarios, ya que hay otras enfermedades del tracto urinario que producen signos parecidos o pueden ser desencadenantes de una infección, por los cálculos. El diagnóstico es clave y también que el dueño del perrito respete la administración de la medicación (antibióticos entre tres y cuatro semanas). El veterinario debe hacer un seguimiento ya que infecciones urinarias mal curadas tienden a repetirse o a que empeore el cuadro que presenta el perro.

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