Los ingresos se reparten a medias entre el propietario y los empleados.
Todos los trabajadores de Shanghai, una cooperativa que reagrupa centenares de garages en Moscú, han preferido mantener su anonimato, pues la zona está en el punto de mira de las autoridades y acoge sobre todo a migrantes de Asia central no siempre en regla.
Estado: Los sectores más carenciados no figuran en las estadísticas oficiales de Rusia.
Situada en el centro de la ciudad a dos pasos de la Universidad del Estado de Moscú, la zona está destinada a la destrucción e incluso una parte de ella ya quedó reducida a escombros.
Pero en el resto de Rusia, donde el nivel de vida es mucho más bajo, estas pequeñas empresas en los garages están a menudo toleradas por las autoridades y se han diversificado más allá del mantenimiento de coches.
Por ejemplo, en algunos pueblos costeros, los garages se convirtieron en pequeños inmuebles alquilados a los turistas.
"La gente trabaja en los garages para reducir los costos y mantenerse alejados de las autoridades con las que buscan tener el menor contacto posible", explica Sergueï Seleïev, investigador del fondo Khamovniki que acaba de publicar un estudio sobre la gran diversidad de actividades de estos talleres.
Según Seleïev, en algunas ciudades este tipo de sustento puede representar entre 5% y 15% de la población activa.
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