Los sí y los no de las dietas detox

"Para depurar el cuerpo, hay que ir de a poco", aconseja el Dr. Luis María Delupi.

Desde que muchas superestrellas de Hollywood comenzaron a aparecer en todos lados tomando unos coloridos batidos, la moda de las dietas detox, o dietas depurativas, estalló como una suerte de fórmula mágica para poner el cuerpo a punto y bajar de peso.

Se trata de planes a base de distintas combinaciones de frutas y verduras preparadas en jugos, que prometen ayudar a nuestro cuerpo a eliminar las toxinas que ingerimos a diario.

En el otro extremo de esta creciente tendencia, nutricionistas y científicos en todo el mundo advierten que este tipo de recetas no son más que un "truco de marketing", y aseguran que no está comprobado científicamente que el cuerpo necesite ayuda para depurarse.

Frente a ambas posiciones, el doctor Luis María Delupi asegura que a grandes rasgos ambas son ciertas, aunque se trata de extremos.

Por un lado, explica que el cuerpo no necesitaría "ayuda para desintoxicarse si la alimentación actual no fuera altamente tóxica"; y por otro, avala que las frutas tienen poder depurativo, aunque advierte que no hay recetas mágicas y que no se puede pretender deshacer en un día lo que hemos hecho durante toda una vida.

"Es como si de pronto quisieras cambiar tu guardarropas. No podés tirar todo junto y comprar todo nuevo, porque no te da el sueldo. Entonces vas comprando de a dos remeritas y vas reemplazando", dice, siempre pedagógico, sobre la mejor manera de encarar un cambio.

El médico, que desde hace siete años da charlas de alimentación consciente y forma parte de la ONG Mi comida me sana, afirma que emprender un cambio es un largo proceso. Si lo hacemos de golpe, seguramente el cuerpo no lo soporte y empecemos a sentirnos mal.

Delupi explica que estamos habituados a consumir toxinas -a través de alimentos no fisiológicos, tratados con agroquímicos o a través de los medicamentos-, que se acumulan en el tejido graso, en distintos órganos y en los músculos. Estas se eliminan a través del hígado, los intestinos, los riñones y la piel por la sudoración; y cambiar nuestra alimentación puede ayudarnos al proceso de desintoxicación.

Sin embargo, hacerlo de golpe puede ser contraproducente.

"Si pongo todo el cuerpo a trabajar el máximo, atoro el mecanismo, le hago daño a, porque mi cuerpo no está preparado", advierte y ejemplifica que, probablemente, una persona que lleva una alimentación saludable y que sólo se "salió de la ruta" por un tiempo puede llegar a soportar un dieta detox, pero alguien que lleva toda una vida de malos hábitos seguramente no: "Durante una desintoxicación se experimenta cansancio, desgano, dolores de cabeza y seguramente esa persona sufra un desengaño, porque se va a sentir mal".

Entonces ¿qué hacemos? "Lo importante es ser consciente de lo que estamos comiendo. Estudiar 'el manual del usuario', entender cómo funciona mi cuerpo, y que la persona se empodere, que tome decisiones y escuche su cuerpo", dice.

"Hacer una depuración siempre es bueno, pero hay que ir paso a paso, incorporando cosas y dejando otras. Porque hay que aprender también a dejar de ensuciarse", aconseja.


Cómo empezar y dónde buscar

En Neuquén, el Dr. Luis María Delupi coordina las actividades de Mi comida me sana, una ONG destinada a promover la salud en la comunidad.

A través de esta organización, se brindan charlas y talleres de alimentación, además de acercar material e información útil para quienes quieran iniciar un cambio en sus hábitos alimenticios. La entidad tiene una página de Facebook donde es posible además acceder a una audioguía que aborda distintas temáticas, como alimentación viva, azúcares saludables versus no saludables, formas de reemplazar alimentos a los que estamos habituados, entre otras cosas.

"Nos apoyamos en la premisa de Hipócrates: 'Que tu medicina sea tu alimento y el alimento tu medicina'", explican.

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