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La Mañana urgencias

Los técnicos a domicilio la reman con las urgencias

Los clientes tienen miedo al contagio y esperan lo máximo posible para reparar sus artefactos durante la cuarentena.

Los arreglos de heladeras, lavarropas y electrodomésticos quedaron en una zona gris durante la cuarentena. No están prohibidos, pero tampoco quedó claro qué requisitos deben cumplir para trabajar y prevenir el contagio al moverse de un domicilio a otro. Eso llevó a que gran parte de los clientes espere hasta tener una urgencia antes de llamar al servicio técnico.

“En heladeras, la demanda en invierno suele caer mucho, por eso hacemos también servicios de calefacción central, pero tampoco hay muchos llamados por el miedo de la gente y hasta uno mismo no está tranquilo; es una responsabilidad muy alta”, contó Carlos Berruti, técnico en refrigeración.

Después de 30 años en el rubro, Carlos conoce a gran parte de sus colegas. Indicó que, por eso, “sé que la mayoría de los que reparan techos hasta los que arreglan electrodomésticos hoy no pueden sacar el certificado para circular por no estar inscriptos y quedaron en la disyuntiva de transgredir la ley para poder comer pero también arriesgarse a perder el auto y sus herramientas”.

“En mi caso, atiendo pocos llamados y la verdad es que pasé muchas situaciones económicas en mi vida, pero nunca como ahora de no saber si pongo 300 pesos de gasoil o voy a hacer un trabajo a pie porque es la última plata que me queda”, relató.

Matías, que se especializa en lavarropas, es de los pocos que mantuvo su nivel de ingresos habitual. Dijo que la demanda “sigue normal aunque haya cuarentena, porque la gente necesita el arreglo y llama, sólo disminuyó un poco al ser más difícil conseguir repuestos”.

Comentó que él es electricista matriculado “y por eso pude sacar el permiso, cuando muchos de mis compañeros no están saliendo por no estar habilitados, que fue otra ventaja a mi favor”.

Detalló que, al ir a los domicilios, “la gente se cuida mucho aunque te pongas el barbijo y guantes, en general mantiene a distancia, trata de sacar el lavarropas afuera y hasta me pasó de un señor que la mujer tenía diabetes y me roció Lysoform al entrar”.

Luis, técnico de máquinas de coser, señaló que hoy trabaja gracias a la demanda de las costureras que hacen barbijos para vender. “Son las que necesitan que vayas porque el resto le tiene miedo al contagio y no es un arreglo esencial que tengan que hacer ya, así que lo postergan”, explicó.

Zapateros y sastres, en la lona

Los que más dificultades tienen para recibir pedidos en cuarentena son los zapateros y sastres artesanales, que trabajan en general con una clientela fija. “Al haber menos movimiento, no se necesita tanto que el calzado se vea bien, así que sólo estamos haciendo lo que teníamos de marzo, que todavía algunos no lo vienen a buscar”, contó Ruth, del taller El Tío Min. Indicó que arreglan zapatos y zapatillas “pero también hacemos costuras y cierres, porque hoy tenés que tener de todo”, dijo que la expectativa “es que volvamos a la actividad cuando la gente pueda salir a la calle, que ahí es cuando tienen la necesidad de hacer el arreglo, porque hoy se mueven de sus casas para comprar o trabajar, nada más”.

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Las videollamadas salvaron a los que arreglan compus y celulares

Si hay un arreglo que no puede esperar en cuarentena, es el de la computadora o el celular, dos herramientas infaltables para comunicarse con los afectos, cumplir con el teletrabajo y mantener entretenidos a los más chicos.

Por el furor de las videollamadas y los juegos en línea, los técnicos en informática trabajan casi al mismo ritmo que antes en Neuquén y las consultas más frecuentes son por las baterías, cargadores y cámaras web.

“Bajó un poco la actividad pero, si hay menos movimiento, tiene que ver con las complicaciones del transporte para traer insumos o repuestos, no con que la gente no te llame”, contó Maximiliano, de JPM Service.

Señaló que, al haber demoras con los proveedores, “eso hace que ya no puedas tener un arreglo en el día sino que tardes dos o tres y el trabajo se vuelve más lento, pero es sólo por una cuestión de los controles en las rutas”.

Dijo que el coronavirus también les cambió la rutina a quienes se dedican a reparar celulares y notebooks porque “la gente ya no le presta tanta atención a la estética como antes, ya no tenés ese tipo de trabajos, sino que te consultan por la duración de la batería o mejoras en el cargador y la camarita web”. “Y si se les rompe la pantalla, vienen volando; porque hay quienes te piden que vayas a domicilio y otros que no tienen problema en traerte el equipo así lo arreglás lo más rápido posible”, relató.

Indicó que los técnicos se cuidan del contagio “con barbijos y con todos los productos desinfectados, porque el riesgo está, pero son tantas las videollamadas o los padres con el adolescente en casa que ya no saben qué hacer, que el servicio que prestamos se volvió muy necesario en este momento”.

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