Las elecciones de hoy no definen el futuro de la política neuquina. Pero sí plantearán un cuadro de situación hacia adelante. En algún punto, las PASO ya lo dejaron expuesto con la irrupción, no se sabe aún por cuanto tiempo, de un nuevo actor de peso: Cambiemos. Hoy se va a mostrar, al menos, competitivo en la ciudad y a nivel provincial. Su fuerte incidencia en la Confluencia y el sur de la provincia lo colocan en ese lugar. Hoy el terreno de la disputa es todavía más claro que antes de las primarias. El presidente Mauricio Macri y el jefe de Gabinete pasaron por Neuquén en una semana, por si hiciera falta aclarar la importancia de una provincia que cotiza menos en caudal electoral que por tener a Vaca Muerta. Fue Peña quien oficializó la disputa hacia el 2019. “Queremos ser alternativa de gobierno y tenemos vocación de poder”, blanqueó las aspiraciones del macrismo en Neuquén en una entrevista con este diario. Parte de eso quedará demostrado hoy. La de dentro de dos años será una elección con otra lógica, otros actores y otras, muchas, complejidades.
El MPN, el partido gobernante que acusó recibo (y se pasó facturas) por el resultado de agosto, sabe que algo tiene que hacer, aunque no está del todo claro qué es ese algo. Cambiemos, como ocurre en todo el país, le impone la novedad de tener que asimilar el uso de nuevas armas para dar una pelea que hasta ahora le bastaba ganar con cierta estructura electoral y los tópicos históricos de su discurso. Eso está cuestionado, incluso por la conducción del partido. Hacia adelante necesita algo más, aún si la fuerza provincial se impusiera hoy. Dos años son una eternidad. Pero las cartas comienzan a quedar hoy sobre la mesa.
Si bien dos años es una eternidad en política, las cartas comenzarán a quedar hoy sobre la mesa.


