Los zorritos recuperan su hábitat en las bardas

Parque Norte los protege. Harían un relevamiento para saber cuántos hay.

Mario Cippitelli
cippitellim@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Aparecen de manera cada vez más frecuente, sin la timidez que los caracteriza y con evidente curiosidad. No tienen miedo; al contrario, si uno los llama se van acercando despacio con la mirada fija y la cabeza gacha.

Son los zorritos grises de Parque Norte, una especie que alguna vez pobló toda la zona, pero que el urbanismo se encargó de correrlos cuando la ciudad explotó hacia todos lados.

Desde hace poco, ellos -y el resto de la fauna salvaje- comenzaron a volver a su viejo hábitat, de árboles, cañadones, jarillas y arenales, porque el entorno volvió a ser amigable. Hoy ya son parte del paisaje cotidiano.

El fenómeno del regreso de los zorros se explica en el comportamiento de la gente hacia ellos, según los especialistas. Es que se trata de animales tímidos que, por lo general, escapan ante la presencia del hombre, salvo que se los incentive con alimentos, que es lo que está ocurriendo actualmente.
Galletitas, restos de sándwiches y todo tipo de comida pasaron a ser parte de la dieta alimenticia de los zorros. Y por ese motivo se acercan cada vez más.

Hogar: Las madrigueras suelen estar en los cañadones que se forman en las bardas.

"La gente no sólo no los espanta, sino que encima les da de comer. Por eso, cuando los animales escuchan ruidos de autos o gente que viene charlando, inmediatamente se acercan", explica Marcelo Haag, director de Áreas Naturales Protegidas.

Desde esta repartición del gobierno provincial vienen siguiendo el fenómeno con cierta preocupación, ya que con este tipo de comportamiento comienza a quebrarse la cadena alimenticia. Es que los zorros no van a correr a ningún ratón o una pequeña liebre, como naturalmente lo hicieron siempre, ni tampoco limpiarán de carroña la zona de las bardas si tienen comida que les ofrecen sin necesidad de esfuerzo ni gasto de energía.

"Los zorros no se acercan por afecto, como sí podrían hacerlo los perros. Son distintos. Ellos lo hacen por interés", indicó Haag.

El funcionario reconoció que la presencia de estos animales de aspecto simpático es cada vez más frecuente. Dice que primero aparecieron dos, luego sus crías y que al tiempo ya se podían apreciar varios en toda la zona del bosque y las bardas aledañas.

Explicó que no se hizo todavía ningún relevamiento, pero que es probable que se haga uno para tratar de determinar la población de zorros que hay en la zona. Luego se decidirá si es necesaria una reubicación o no.

"Sería muy difícil reubicarlos porque podrían regresar en cuestión de poco tiempo: es un tema muy complejo", reconoció.

TRES PREGUNTAS A...

Marcelo Haag
Director de Áreas Naturales

1. ¿Los zorros son peligrosos?
No. Son animales inofensivos, pero hay que tratarlos como una especie silvestre. A diferencia de un perro, que cuando ataca puede seguir mordiendo, el zorro muerde una vez y se escapa. Lo hace como una forma de defensa.

2. ¿Cuándo se siente atacado?
Cuando tiene cerca las crías o está en celo, puede tener ese comportamiento más agresivo.

3. ¿Es un problema complejo?
Es un tema complejo porque es cultural. Estamos haciendo campañas pidiéndole a la gente que no les dé de comer. Pero no nos hacen caso.

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