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La Mañana

Luchar por la participación plena

Por LILIANA OBREGÓN (*)

La elección para los cargos debiera ser por la formación, la honestidad y el desempeño entre los trabajadores. En general, la selección parte de la preponderancia política o gremial de los diversos sectores y no de la persona en particular. En la década del 70, en una etapa de ascenso de los trabajadores, al calor de la revolución cubana, conocí a cientos de mujeres dirigentes gremiales, partidarias y delegadas fabriles que dirigían a la par de los varones. La mayor o menor participación activa de la mujer tiene que ver con los problemas de clase relacionados con el de género según la situación política internacional. Por ello, es necesario luchar por los derechos que le permitan la participación plena que hoy estamos perdiendo, o sea la posibilidad concreta de igualdad salarial, guarderías y jardines públicos, con salitas de tres y cuatro años, educación y salud gratuitas para salir de las tareas cotidianas y poder participar en los estamentos más importantes de la organizaciones,  cuestión que cada día es más difícil por una  derechización social mundial que afecta, en primer lugar, a la mujer por su doble explotación.
Incluso, en ese sentido, la cultura dominante presiona desde los mandatos religiosos y patriarcales a la culpabilización de la mujer cuando pretende participar, pero en las luchas sociales y políticas en nuestro país, las mujeres sentaron un precedente histórico en la defensa de causas muy importantes, aun en plena dictadura militar, como Madres de Plaza de Mayo.
Las mujeres trabajadoras, cuando se da una elevación de la conciencia colectiva, hemos liderado los sindicatos. En mi caso, como secretaria de ATEN capital en la huelga de 1997, donde la base no nos elige no por ser hombre o mujer, sino por ideas que representamos.
 
(*) Ex secretaria general de ATEN.