Luciana Aymar: "Ahora estoy aprendiendo a vivir y encontrándome conmigo misma"

Luciana Aymar. A un año de dejar el hockey. Lucha habla sobre los sacrificios y las alegrías de haber dedicado su vida al deporte, sus sueños cumplidos y el comienzo de una nueva etapa.

Paula Bistagnino
Especial


Luciana Aymar aparece vestida muy elegante, maquillada y peinada como una estrella de televisión. Y su figura se parece más a la de una modelo que a la de una deportista. Ahora es Luciana y no Lucha. Ahora, a los 38 años, está empezando a vivir casi una segunda vida. "La que cualquier otra persona viene viviendo desde siempre: la de ver a los amigos, ir a los cumpleaños, viajar de vacaciones sin las presiones del entrenamiento, el cuidado físico... Vivir", dice la mejor jugadora de hockey de la historia Argentina, la chica que lideró a Las Leonas, la selección nacional de hockey femenino, para lograr una cantidad de títulos inéditos y llevar al país a las grandes ligas del hockey mundial: fue elegida 8 veces la mejor jugadora del mundo (la primera en 2001 y las últimas cuatro consecutivas, entre 2007 y 2010), en 2007 llevó la bandera argentina en los Juegos Olímpicos y en 2008 fue declarada Leyenda del Hockey por la Federación Internacional. Todo eso está contado en Lucha, jugando por lo imposible, un documental sobre su vida que se estrena esta semana, un año después de que haya dejado el deporte tras 20 años dedicados completamente a él, desde que a los 7 empezó a jugar en su Rosario natal.

La bandera argentina: Para Luciana, llevar la bandera argentina en los Juegos Olímpicos es uno de los momentos más importantes de su carrera.

¿Qué sentiste cuando te viste por primera vez en la pantalla grande?
Fue muy extraño, porque si bien yo había dicho que sí, fue raro verme. La película está buenísima y si bien muestran toda la historia de Lucha, la leona, muestran también la historia de vida de la mujer detrás, de una historia que empieza siendo muy chica y que pasa por todos los momentos. Porque sí, porque quizá lo que más se conoce son los premios, los partidos, los goles, los títulos. Pero además de Lucha, también en la película está Luciana.
¿Qué sentiste cuando veías tu vida compilada?
Por momentos no podía creer todos los torneos que jugué y todos los años que le dediqué al deporte. Hoy puedo reconfirmar que le dediqué mi vida entera durante veinte años, que no me guardé nada y que, incluso, relegué un montón de cosas para poder llegar hasta donde llegué. Cuando lo vi no podía ni yo creerme todo lo que hice y todo lo que pasé.
¿Cuáles fueron esas cosas que tuviste o elegiste relegar? ¿Lo viviste como un sacrificio?
Quizá hoy, después de alejarme un poco del hockey, me doy cuenta de esas cosas que relegué. Pero cuando estaba jugando y entrenando, siempre priorizaba el deporte y no me importaba nada más. Entonces me di cuenta de que llevé una vida completamente diferente a la de mis amistades: dejé de ir a cumpleaños, a casamientos, a eventos...
¿Te arrepentís?
No, no me arrepiento. Porque lo elegí y me dio muchísimas satisfacciones. Pero hoy me doy cuenta de que estoy reinventándome en la vida, porque es como si esos años no hubiera vivido. Sí, claro, viví un montón de cosas maravillosas, pero la vida-la vida, esa no la viví. Y ahora es como que estoy aprendiendo a vivir y a hacer muchas cosas que no hice.
¿Y qué es lo que sí aprendiste?
Muchas cosas. Creo que aprendí a ser una luchadora, a no tener miedo. Hoy estoy tratando de cambiar un poco eso y de disfrutar más. Tuve que madurar mucho más rápido que cualquier persona normal. Ahora estoy tratando de sacar un poquito el pie del acelerador y de disfrutar más.
- Alguna vez Gaby Sabatini, cuando le preguntaron por todo lo que había hecho, dijo: "Cuando veo eso siento que lo hizo otra persona". ¿Qué cosas de las que hiciste no podés creer?
Yo creo que les pasa a muchos deportistas. Y a mí también: no puedo creer que haya jugado cuatro Juegos Olímpicos, que haya llevado la bandera argentina en uno, que haya jugado cinco mundiales... Son muchas cosas, muchas emociones las que transité.
¿Fue difícil dejarlo?
Sí, de hecho, dejé de jugar y seguí entrenado durante un año. Uno cuando deja de jugar pasa por muchos momentos y por más que yo tome la decisión, no fue fácil. Pero tenía que hacerlo, porque sentía que por seguir jugando estaba tapando cosas de mi vida personal y evitando enfocarme en lo íntimo y propio, desde las relaciones con mi familia y mis amigas, viajar, hacer otras cosas. Disfrutar el momento con la cabeza en el momento. Eso no me había pasado hasta ahora, porque siempre mi cabeza estaba en el próximo entrenamiento, en el próximo partido, en el próximo torneo. Ahora estoy aprendiendo a vivir y encontrándome conmigo misma.
La película se centra en el Mundial 2014, con la lesión, la lluvia, un momento épico... ¿Fue el momento más difícil de tu carrera?
Todo es lindo en la película hasta que llega ese momento... Y verme en pantalla grande en ese estado duele. Yo no estaba bien, y aunque trataba de poner mi mejor cara y ánimo frente a las cámaras y frente a mis compañeras, soy muy transparente y sabía que no estaba bien. Necesité mucho apoyo para recuperarme y poder jugar. Trabajé mucho para poder recuperarme en 14 días. Pero me podía retirar sin poder experimentar una lesión en un torneo.
El documental dice que sos una mujer difícil de conformar...
Sí, creo que en esencia soy así, pero que además el deporte y mis entrenadores me forjaron este tipo de personalidad. Ellos me hicieron alguien ambiciosa y no cómoda. Porque ellos me decían: "Sos la mejor jugadora del mundo, pero esto lo hiciste mal"; o "Acá podes mejorar".
-¿El momento de tu carrera?
Llevar la bandera argentina en un Juego Olímpico, sin duda. No sólo por la emoción que me provocó que me hayan elegido, sino por el deporte. Por haber sido parte del equipo de gente que hizo posible que el hockey en la Argentina haya llegado al lugar que llegó.

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