Macri y el futuro nuclear
Este viernes el canciller Jorge Faurie hará la presentación oficial del embajador Rafael Grossi como candidato argentino para ocupar el cargo de director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el más importante foro mundial en temas nucleares.
La OIEA está integrado por 171 estados y trabaja en favor de los usos pacíficos y seguros de la ciencia y la tecnología nucleares.
El presidente Mauricio Macri se movió durante las últimas semanas para conseguir el apoyo de los pesos pesados en la materia, especialmente Estados Unidos, Rusia y China, para que Grossi asuma el cargo para el cual, según el Gobierno, cuenta con los antecedentes necesarios.
En efecto, el diplomático tiene más de 35 años de experiencia profesional en el campo de la no proliferación nuclear y el desarme.
El afán del Gobierno es que un argentino lo represente en un foro internacional que le permita mostrarse menos como un actor de reparto y más con algo de incidencia en el escenario global.
Sin embargo, el líder de la fórmula de Juntos para el Cambio llega con las ruedas desinfladas a esta cruzada puesto que la política nuclear durante su gestión no tiene demasiados logros que mostrar.
Neuquén es testigo de lo que sucede, por ejemplo, en la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), que dejó de producir en 2017 y tiene a sus empleados a la deriva y en un estado de zozobra permanente por la amenaza a la continuidad de sus puestos laborales.
Sería una buena ocasión que el viernes el gobierno nacional blanqueara sus intenciones y proyectos respecto de la política nuclear de la cual Argentina fue puntal y que hoy agoniza al compás de un gobierno enclenque.
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