Martín Posse: "Hicimos un trabajo muy prolijo"

Su pericia permitió determinar cuál fue el arma homicida que asesinó al oficial Víctor Garro en octubre de 2014 en Añelo.

Por Sofia Sandoval


"Era de caucho, de polímero, muy livianita", dice Martín Posse. El perito balístico todavía la recuerda. Porque esa pistola 9 milímetros fue la responsable de la muerte del oficial Víctor Garro en octubre de 2014 y, gracias a las pericias de Posse, se pudo determinar cuál era el arma homicida y condenar al autor del disparo.

"Hicimos un trabajo muy prolijo", se alegra y cuenta que tuvo que comparar en el microscopio el proyectil del arma secuestrada con el que se extrajo del cuerpo del policía asesinado en Añelo. "El resultado fue categórico y uno siente una gran satisfacción, porque gracias a eso se obtuvo la prueba fundamental para condenar al asesino", aclara.

Martín Posse (40) es el jefe del Departamento de Criminalística de la Policía de Neuquén y hace ocho años que trabaja como perito balístico. Enfundado en un chaleco azul con las palabras Policía de Investigaciones, Martín habla mientras camina hacia una pequeña habitación y agarra una pistola. Apunta a un gran tubo metálico, lleno de estopa para amortiguar los impactos. Acomoda el dedo en el gatillo. Espera unos segundos. Dispara. Pero no pasa nada; la pistola está descargada y Martín ofrece una tímida sonrisa. "Así probamos la aptitud de disparo; es decir, si las armas funcionan o no", explica.

Así como las personas tienen huellas digitales, cada arma tiene su propia personalidad y la deja impresa en los proyectiles y las vainas

Posse ingresó a los 23 años a la Policía y siempre trabajó en el área de investigaciones. En 2006, se presentó a una convocatoria para especializarse en balística en la Universidad de la Policía Federal en Buenos Aires. Vivió dos años allá y regresó para aplicar todos sus conocimientos en el departamento neuquino.

Cada mes, la oficina recibe unos 60 o 70 expedientes con distintos pedidos de la Fiscalía. "Nos piden que probemos si el arma funciona, que determinemos el calibre y si las vainas o los proyectiles encontrados en el lugar del hecho fueron efectivamente disparados por el arma que nos traen", indica Posse.

¿Cómo lo hacen? "Siempre que se dispara, tanto en la vaina como en el proyectil quedan impresas microcaracterísticas que son propias de cada arma en particular", ilustra el perito. Por eso, extraen una vaina o un proyectil que sirve como testigo y se compara en un microscopio con los elementos secuestrados en la escena. Si coinciden, se prueba en forma categórica que ese cartucho fue disparado por el arma que se analiza.

"Así como las personas tienen huellas digitales, cada arma tiene su propia personalidad y la deja impresa en los proyectiles y las vainas", señala. A su lado, una compañera lucha para armar una pistola que acaba de someter a un revenido químico. Posse se la pide y la arma casi sin mirar, con la facilidad que le otorga su experiencia en el manejo de armas de fuego.

En el departamento siempre queda alguien de guardia: cuando sucede un hecho violento, tiene que asistir a la escena para recolectar vainas y proyectiles para peritar. A Posse le tocó en numerosas ocasiones, pero uno de sus trabajos lo marcó: el doble crimen de Cuenca XV, en febrero de 2013.

"Eran las dos de la mañana y el barrio estaba conmocionado: todo oscuro, autos prendidos fuego, gente con palos y piedras, y dos personas sin vida tiradas frente a una casa", describe Posse y cuenta que las fuerzas especiales de la Policía tuvieron que dispersar a la comunidad para poder trabajar tranquilos. "Fueron momentos de mucha tensión –recuerda-, teníamos que recolectar proyectiles con cuidado de que no nos cayera un piedrazo y nos rompiera la cabeza".


Las condiciones ideales de trabajo

El Departamento de Balística de la Policía de Neuquén ofrece un paisaje extraño: sobre los escritorios se mezclan las armas con los elementos de oficina. Un par de carabinas envueltas en cinta adhesiva descansa al lado de una computadora y una pistola 9 milímetros reposa, olvidada, en una mesita de apoyo. Los empleados hacen el trabajo administrativo, casi sin inquietarse al saber que las armas con las que conviven son las autoras de muertes violentas.

En un rincón de la oficina hay un gran microscopio protegido por una funda de plástico. "Este es un instrumento antiguo, tiene más de 30 años", indicó Posse y dijo que ya solicitaron a la Policía que incorpore uno más moderno, pero el costo es muy elevado: casi tres millones de pesos.

Otro elemento del que no disponen a causa de su costo elevado es el IBIS, un sistema de identificación balística que permitiría confeccionar una base de datos de todas las pericias. Para Posse, esto no se da "por una cuestión de política institucional". "Lo ideal sería que todas las provincias tengan el sistema unificado, y que también cada arma que se compra y se registra se vuelque en ese listado", indicó el policía.

Las pericias

1- Aptitud de disparo

Las armas que llegan al gabinete se prueban para determinar si funcionan correctamente. Para disparar, los peritos usan antiparras, protección en los oídos y chaleco antibalas.

2- Comparación de vainas y proyectiles

A través de un recuperador de vainas y otro de proyectiles, se extraen elementos testigos que se comparan con las pruebas secuestradas en la escena del crimen. Así se puede determinar si una vaina o un proyectil fue disparado por un arma en particular.

3- Revenido químico

Cuando los delincuentes liman las armas para borrar su numeración, la policía "ataca" el metal con un compuesto químico que permite recuperar los números de serie.

Cifra 800 pericias por año se realizan en el gabinete

Frase

Las pericias balísticas llevan mucho tiempo y un trabajo minucioso, pero se llega a conclusiones categóricas. Martín Posse. Jefe del Gabinete de Balística.

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