¿Más impuesto a la riqueza?
Pese a algunos indicios de lo peor que se podría esperar para este año en un contexto pandémico, las previsiones para el 2022 presagian un escenario tan o más complejo en materia financiera, social y ambiental en América Latina.
Con el sugestivo título “La paradoja de la recuperación en América Latina y el Caribe. Crecimiento con persistentes problemas estructurales: desigualdad, pobreza, poca inversión y baja productividad”, la Cepal (organismo dependiente de la ONU) dio a conocer ayer algunas pistas de lo que viene.
Nada permite anticipar que la dinámica de bajo crecimiento previo a 2020 vaya a cambiar, sostiene, y añade que los problemas estructurales que limitaban el crecimiento de la región antes de la pandemia se agudizaron y repercutirán negativamente en la recuperación de la actividad económica y los mercados laborales más allá del repunte del crecimiento de este año.
En términos de ingresos per cápita, subraya, la región continúa en una trayectoria que conduce a una “década perdida”.
El extenso informe formula algunas sugerencias a los gobiernos, como mantener las políticas fiscales para apoyar las transferencias sociales de emergencia y estimular a los sectores productivos aumentando los ingresos.
Sobre este último punto, el organismo aclara, no obstante, que la mayor presión fiscal debería ser extendiendo el alcance de los impuestos a la propiedad y al patrimonio como el aporte extraordinario a la riqueza que se aplicó en Argentina. Al respecto, la sugerencia de la Cepal es que este tipo de gravámenes no se aplique coyunturalmente sino que prolongue en función de la crisis que afecta a los más desfavorecidos.
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