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La Mañana Curruqueo

Mató a Curruqueo por una deuda y utilizó un tractor para enterrarlo: ¿Quién es?

Vive en una parcela vecina a la chacra donde apareció la camioneta y el cuerpo de Carlos Curruqueo, en Colonia María Elvira. Fue acusado y quedó tras las rejas.

El hombre sospechado de matar y hacer desaparecer a Carlos Curruqueo (46) se llama Luis Omar Giménez y es un peón rural con arraigo y familia en Colonia María Elvira. Vive al lado de la chacra donde aparecieron la camioneta y el cuerpo de la víctima enterrados.

Durante la acusación fiscal, se indicó que el acusado (38) puso fin a su vida amparado en la oscuridad, y en su casa. Giménez lo había convocado a Curruqueo para pagarle la deuda que mantenía con él por la compra de una camioneta Toyota que hacía tiempo había adquirido. Si no le pagaba, la víctima le había manifestado a su por entonces pareja que se llevaría el vehículo.

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El pasado 14 de octubre, Curruqueo se trasladó desde General Roca, en una Kangoo gris, hasta la parcela donde vive Giménez con su familia; y el imputado al recibirlo frente a su domicilio utilizó un arma calibre 22 para matarlo. Ejecutó al menos cuatro disparos. Todos en la cabeza de la víctima. Esa es la base fáctica que sustenta la acusación del fiscal Pezzetta.

La pareja de Curruqueo sabía de la deuda; y el último contacto telefónico que tuvo con él fue entre las 22 y 23 horas. Incluso ese día la víctima le dijo que lo espere para comer porque iba a pasar por su casa a la vuelta. Como no pasó, fue hasta su domicilio y tampoco lo encontró. Entonces, la mujer radicó más tarde una denuncia por desaparición de persona.

Luego, policías que fueron al lugar pudieron determinar que Curruqueo estuvo justo enfrente de su casa. Registros fílmicos, 226 horas de cámara, arrojaron como resultado que de ahí nunca se fue. Los teléfonos también fueron analizados y corroboran la concurrencia de la víctima a la chacra del imputado; y que ambos se encontraban en el lugar cuando fue el hecho.

"Giménez estuvo enfrente de Carlos al amparo de la oscuridad; y no salió de ahí", expresó el fiscal.

Hay varias evidencias con la convicción suficiente para señalarlo como presunto autor en esta etapa del proceso.

La primera, el arma de fuego

Policías que allanaron el domicilio del acusado encontraron un rifle calibre 22; y los proyectiles que fueron hallados en la cabeza de la víctima también.

Por algunas escuchas telefónicas, también se pudo establecer que al momento del hecho el imputado tenía un arma de igual calibre en su casa. Se infiere de una charla que mantiene la esposa del acusado con un amigo. Este amigo luego lo ratificó con una testimonial.

La cercanía a la chacra del entierro

Segundo, la chacra donde fue hallada la Kangoo gris y el cuerpo de Curruqueo, está a menos de 1000 metros de la casa del imputado.

Tiene dos accesos. Uno resguardado con portones que están cerrados. Por allí hay que pedir las llaves para entrar. El otro acceso es ilegal. Hay que invadir la propiedad privada y cortar alambre. El hombre que está en lugar indicó que el vecino que lo puede hacer es Giménez. De hecho, comentó que en una oportunidad sus animales ingresaron a comer frutales. Por esta situación, hubo un conflicto.

Luego, se pudo determinar que existía un alambre cortado en seis metros, antes de que aparezca el cuerpo. El trabajo de Criminalística pudo establecer también que desde la casa de Giménez hasta el cerco cortado había 500 metros, y de ahí al lugar del hallazgo del cuerpo 200 metros.

El fiscal sostuvo que ese fue el camino que utilizó el presunto autor para hacer desaparecer la Kangoo y el cuerpo. Incluso señaló que permite la circulación de una máquina. Ahora, ¿Cómo hizo el acusado para cavar el pozo y enterrarlos?

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Tercer elemento: un tractor con pala mecánica

De acuerdo a la acusación fiscal, el acusado se valió del tractor que tenía su patrón. Está a su disposición, todo el día. "Tiene las llaves del galpón, porque es uno de los cuidadores, y sabe utilizar la máquina. Y esa máquina tiene una pala con las medidas aproximadas del pozo donde se encontraba enterrado el vehículo en la chacra de Zoppi", expresó Pezzetta.

La cuarta evidencia: una lona

Una lona recubría el cuerpo de Curruqueo, dentro del baúl de la Kangoo. Resulta que la misma reunía las mismas características que otras secuestradas durante los allanamientos al domicilio del acusado. "Mismo color, misma textura y dibujo", enfatizó el fiscal.

Las escuchas telefónicas arrojaron otro dato más que lo complica, y es que se infiere que Giménez conocía cómo era el lugar donde habían encontrado el cuerpo de la víctima, sin haber ido.

Otras pruebas revelaron que a Curruqueo lo mataron el día que desapareció, y por la posición de su cuerpo en el baúl, tuvo que haber sido trasladado de inmediato.

El abogado de la querella -la madre y un hermano de Curruqueo- convalidó la acusación. También lo hizo la defensa del acusado y la jueza Agustina Bignone dio por formulados los cargos.

Va a la cárcel

El acusado quedó detenido con prisión preventiva por cuatro meses por el peligro que existe de que pueda entorpecer la investigación. Si bien todas las partes admitieron que no era probable de que se fugue, ya que el imputado demostró que tenía arraigo y no se iría a ninguna parte, incluso cuando efectivos policiales fueron a su casa en varias oportunidades; la jueza interviniente le dio la razón a la fiscalía, en cuanto a que existía la probabilidad de que fuese a complicar la investigación.

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Esto porque el acusado intentó desviar el trabajo de los efectivos y fiscales por un camino que no conducía hacia la verdad, y lo hizo desde el inicio de la investigación. En principio, manifestó a la Policía que Curruqueo se había ido de su casa hacia La Pampa y hasta le había faenado un animal para que se lo lleve con él.

Para el fiscal "hay sobrados argumentos". Todos los recursos que utilizó a su favor para ocultar el cuerpo y la camioneta de la víctima, sumado a la posibilidad de que pueda influir sobre los testigos.

"Nadie le va a pedir que venga a decir que cometió el hecho, pero estos comportamientos deben ser valorados de forma negativa. Hay una probabilidad de que esto sucedió así, de que ocultó prueba fundamental", concluyó la jueza.

El hecho es gravísimo. Importa una pena que puede ir de los 10 a los 33 años de cárcel.

"Si no fuese por un trabajador que encontró flojo el lugar -donde estaban enterrados la camioneta y el cuerpo-, si no fuese por eso hoy no estamos acá", reflexionó el fiscal.

Para esclarecer la causa fue vital el trabajo de la Comisaría 26, la Brigada de Investigaciones y el Gabinete de Criminalística.

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