Aunque para muchos puede haberse convertido en un sinónimo de mayor sedentarismo, el aislamiento social preventivo y obligatorio significó, para otros, una puerta de entrada hacia el inicio de hábitos saludable y un creciente interés por la actividad física. Aunque existe una gran cantidad de actividades y disciplinas que permiten activar el cuerpo, el método Feldenkrais es una gran alternativa para todos los cuerpos, incluso los de aquellos que llevan mucho tiempo sin moverse.
Olga Monzón, kinesióloga y pedagoga certificada en este método, aclaró que la actividad fue creada por el médico Moshe Feldenkrais, que vivió entre 1904 y 1984. Según detalló, “es un método se enfoca en el aprendizaje o autoconciencia a través del movimiento y en la organización para la acción en la vida cotidiana, cómo nos organizamos para funcionar mejor en nuestra vida”.
Con el paso de los años, actividades como el yoga, el pilates y la meditación ganaron cada vez más terreno entre las alternativas posibles para ejercitarse. Aunque aún es menos conocido, este método ha demostrado una verdadera efectividad, por lo que ganó adeptos alrededor del mundo.
¿En qué consiste? “A través de secuencias de movimiento guiadas de una manera agradable y lúdica, se busca acceder a nuestros centros de aprendizaje y desaprender, por ejemplo, hábitos que nos provocan molestias, dolores crónicos, como cervicalgias, lumbalgias, cefaleas, etcétera, e incorporar nuevos hábitos, más saludables y así desplegar el potencial que todos tenemos para mejorar como capacidad innata de nuestro sistema nervioso”, explicó la docente.
Para Monzón, la disciplina es una herramienta ideal para combatir el momento de incertidumbre que se vive en un contexto de pandemia internacional y de un aislamiento que aún tiene una fecha incierta de finalización.
“En estos tiempos de aislamiento e incertidumbre, de angustia, tensiones , miedo, es importante la conciencia de la estructura ósea, encontrar una mejor organización para sostenernos sobre nuestro propio esqueleto como soporte interno, recurrir a esa fuerza interna puede ayudarnos a atravesar, con otra actitud las circunstancias externas”, señaló la kinesióloga.
Como hay muchas personas que descubrieron la ventaja de la actividad física en tiempos de cuarentena, se recomienda que no hagan sus primeras experiencias con disciplinas demasiado activas o que puedan derivar en lesiones si no se practican con cuidado. Por eso, este método se adapta a personas de cualquier edad e incluso aquellas que tienen movilidad más reducida.
“Las clases pueden ser realizadas por niños, adolescentes y adultos en general, adaptándose las lecciones a la edad y disponibilidad corporal. Pueden ser individuales y grupales”, sostuvo Monzón y citó al propio Feldenkrais, quien aseguró que “a través de la toma de conciencia podemos aprender a movernos con ligereza y con una sorprendente libertad, prácticamente a cualquier edad y mejorar nuestra condición en la vida. No sólo físicamente, sino también emocional, intelectual y espiritualmente”.
A diferencia de otras disciplinas, en el Feldenkrais los movimientos n no se realizan por imitación sino mediante una guía verbal clara para que cada alumno lleve su atención a sí mismo y a su particular forma de moverse.
“La intención no está puesta en el esfuerzo ni en el sobreesfuerzo para lograr algo, sino en observar cómo hacemos lo que hacemos, para hacer algo diferente, por ejemplo, darnos cuenta de un patrón de movimiento que genera dolor crónico, desaprenderlo e incorporar maneras más orgánicas y saludables de funcionar”, detalló Monzón.
Cómo comenzar a practicar
Entre el 4 y el 10 de mayo se celebra en todo el mundo la semana Feldenkrais, en honor al nacimiento de su fundador. En este contexto de pandemia, la Asociación Feldenkrais Argentina organiza una serie de clases gratuitas a través de la aplicación Zoom. Para recibir número de ID hay que escribir a [email protected] o a través del sitio www.feldenkrais.org.ar.
Para aquellos que disfruten de la disciplina y quieran tomar clases en Neuquén, pueden comunicarse con Olga Monzón al 299 4086 529 o a través del correo electrónico [email protected]. Las clases son ahora en formato virtual pero podrán retomar su ritmo habitual cuando acabe el confinamiento.
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