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La Mañana Columna de Opinión

Michael Moore había avisado

La caída de Kabul en manos de los talibanes a 20 años de la ocupación de EEUU sorprendió al mundo.

La caída, una vez más. Estados Unidos pierde otra guerra. “Nuestra guerra más larga”. Michael Moore escribió esa sentencia una vez que los talibanes ingresaron triunfantes en Kabul, la capital de Afganistán, que era administrada hasta entonces por el gobierno instalado por el ejército de ocupación estadounidense que envió George W. Bush, después del 11 de septiembre de 2001.

El gobierno afgano, afín a la Casa Blanca, cayó el domingo, cuando el presidente Ashraf Ghani huyó al exterior ante el inminente ingreso de los talibanes al palacio de gobierno, tras una semana de ganar provincias de forma acelerada.

Desde hace mucho, el cineasta Moore es un personaje incómodo para el establishment estadounidense, que tiene influencia global. Se puso peor después de las Torres Gemelas. Presentó en 2004 Fahrenheit 9/11, un documental con pistas de las razones que, cree, impulsaron al gobierno de Bush hijo a invadir Afganistán en 2001 e Irak en 2003. Moore sentó la hipótesis de que las invasiones respondieron más a la protección de los intereses de las petroleras estadounidenses que al deseo de liberar a los pueblos o evitar amenazas.

El domingo, el cineasta repasó cifras del fracaso militar semejante al de Vietnam, para Moore. “Gastamos más de $ 2 billones. Sacrificamos más de 2.300 vidas estadounidenses para invadir un país donde Bin Laden nunca estuvo en ninguna parte. Bush dijo que no tenía interés en capturarlo”. Los talibanes volvieron a poco del aniversario 20° de la desaparición de las Torres Gemelas, impactadas con aviones secuestrados por Al Qaeda, según Estados Unidos, que era liderada por Osama Bin Laden, de acuerdo a la misma fuente.