Un portal de noticias decía “Charly, el compositor de la banda de sonido de nuestras vidas”, en referencia a los 70 años que ayer cumplió el legendario músico argentino Charly García.
Los grandes diarios del país homenajearon al viejo loco a su manera. Todos publicaron una semblanza de su vida, sus comienzos, sus mejores canciones y discos, pero aquel título que hablaba de las bandas de sonido me pareció el más acertado porque para los de mi generación (los que llevamos acumulados más de cinco tacos del almanaque) la obra de Charly atravesó nuestra infancia, adolescencia y juventud, épocas preciadas si las hay en la vida de las personas.
Es imposible separar postales de aquellos momentos tan propios de tantos temas grabados con Sui Generis o Seru Girán, las dos grandes bandas que encabezó y que marcaron un punto de inflexión en la música argentina.
En cada imagen aparece inevitablemente el flaco de pelo largo y bigote bicolor, el joven rebelde con y sin causa, el hombre que sobrevivió a los excesos y el músico de oído absoluto formado en conservatorio que aprovechó lo mejor de los grandes genios para darle su impronta al rock nacional. En todos nuestros recuerdos está presente, más joven, más viejo, más entero o más gastado.
Charly es parte de la cultura popular argentina y se merece todos los homenajes. Aunque ayer cumplió 70, parece que todavía tiene cuerda e inspiración para seguir componiendo cosas lindas, iguales o mejores que aquellas bandas de sonido que alguna vez musicalizaron nuestras de vidas.


