Motochorros la arrastraron por el piso, pero se aferró al bolso para evitar el robo

Una mujer de 45 años sufrió un intento de arrebato el martes a la tarde cuando volvía a su casa en el barrio Islas Malvinas.

“Siempre pensas que va a pasar en otro lugar, pero no en tu barrio”, confesó Patricia Arias, aún angustiada por el violento hecho que vivió el martes a la tarde cuando caminaba hacia su casa. Sacó fuerzas de donde pudo y evitó que dos motochorros le robaran el bolso, no sin antes arrastrarla por la calle casi cinco metros.

La mujer, de 45 años, dicta talleres para adultos mayores en distintos barrios de la ciudad y siempre carga con al menos dos bolsos con los materiales para trabajar con sus alumnos. Minutos después de las 17.30, se bajó del colectivo en Antártida Argentina y comenzó a caminar por Pringles en dirección norte del barrio Islas Malvinas.

Esa tarde, llevaba dos bolsos con revistas enganchados en sus codos y un tercero colgando del hombro izquierdo. “De repente siento un tirón, me doy vuelta y veo que eran dos motochorros cos casco”, relató la víctima y agregó que por el brusco movimiento, se cayó al piso aunque sin soltar el bolso, por lo que los delincuentes la arrastraron unos cinco metros hasta que desistieron. Fue tanta la fuerza que realizó que le quedó resentida la muñeca izquierda con la que se aferró al bolso para evitar el arrebato.

“Cuando me llevaban grité fuerte ayúdenme, pero no había nadie en la calle. Pareciera que están esperando el momento justo”, comentó sobre lo solitaria que estaba la cuadra a esa hora. Explicó que ni los comercios estaban abiertos y aseguró de que los motochorros deben haberla visto cuando hizo una mini parada en Avenida del Trabajador para acomodarse los bolsos por el gran peso que cargaba.

Si bien no pudieron robarle nada, la traumática situación se suma a otras vividas en esa zona donde los delincuentes si tuvieron más suerte. Los vecinos y comerciantes del lugar aseguran que desde la instalación del semáforo en Pringles y Antártida Argentina (hace un año y medio), se han incrementado notoriamente la cantidad de hechos delictivos en esa intersección.

Freddy, un almacenero de la zona, detalló que los peores horarios son temprano a la mañana, al mediodía y a la tardecita; mientras que Patricia recordó una situación en que escuchó los gritos de una mujer a la que le intentaron robar la cartera del interior del auto mientras estaban esperando la luz verde en el semáforo.

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