Mujeres que acortan la brecha

No hay barreras de género para la exigente actividad hidrocarburífera. Mariana Cofré incluso ocupa un rol destacado a nivel sindical en la región.

POR SOFIA SANDOVAL / ssandoval@lmneuquen.com.ar

La historia de Mariana Cofré parece un caso testigo que demuestra que no existen obstáculos cuando las mujeres se proponen un objetivo. Aunque ocupó su papel de mamá desde los 17 años, trabajó de manera incansable hasta llegar al mundo petrolero en busca de mejores oportunidades. Ahora, ocupa un rol necesario dentro de la actividad sindical para permitir que más mujeres se inserten en un mundo tradicionalmente masculino.

Desde hace una década, cuando comenzó a trabajar en la actividad de los hidrocarburos, la mujer ya se interesó por tener una activa participación sindical, pero fue hace dos años cuando el secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado, Guillermo Pereyra, la convocó para formar parte de la comisión directiva y cumplir así con el cupo femenino que se propone la organización.

“De a poco se va ampliando el cupo femenino y somos más mujeres que integramos las cuatro organizaciones, nosotras tenemos participación muy activa y viajamos a Buenos Aires a negociaciones salariales”, relató Mariana, que utiliza su experiencia como asistente de recursos humanos para fortalecer las relaciones laborales de los afiliados y, sobre todo, de la mujer que se abre paso en un mundo tradicionalmente masculino.

Si bien consideró que el ambiente suele ser rígido y cerrado, aclaró que ya se detecta no sólo un esfuerzo de la mujer, que se capacita para ser tratada de igual a igual en relación con los hombres, sino también de ellos, que hasta han modificado algunos hábitos, como los de higiene, para mejorar la convivencia con las chicas al borde de los pozos, que se puede extender incluso por 12 horas.

“Cuesta que nos igualen o nos acepten como pares, pero eso sucede con el diálogo y con el tiempo”, explicó la delegada congresal del sindicato, y agregó que se trata de un proceso de cambio “que no se puede hacer a presión” sino al ayudar al hombre y a la mujer a convivir juntos en el mundo laboral.

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Si bien asegura que aún falta un largo trecho por recorrer, menciona con orgullo a las mujeres que rompieron los estereotipos que las encasillaban a cargo del hogar y la crianza de los hijos para enfundarse en un mameluco, manejar herramientas pesadas o topadoras y hasta convertirse en choferes y llevar a 15 hombres a trabajar a un yacimiento.

“Aún hay empresas que no aceptan mujeres, pero desde el sindicato trabajamos para que se cumpla la ley que indica que el 30% de la nómina de las empresas debe ser ocupado por mujeres”, explicó y agregó que otras compañías que operan en la región incluso las valoran por sobre los hombres porque suelen ser más metódicas y organizadas para cumplir con las tareas.

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