Este domingo 4 de septiembre quedará en la historia de Chile por ser el día en que se votó en un plebiscito la reforma de su Constitución Nacional. Alrededor de 15 millones de votantes se acercarán durante este día a las 38 mil mesas de votación repartidas a lo largo de todo el país para “aprobar” o “rechazar” la propuesta Constitucional escrita por la Convención Constitucional.
Este plebiscito histórico para Chile llega luego de más de 3 años de manifestaciones, acuerdos políticos, varias elecciones y el surgimiento de un órgano constitucional inédito en lo que se refiere a procesos constitucionales en el mundo.
Tras la jornada de sufragio, si aprueba el texto constitucional redactado por la Convención Constitucional y sus 154 integrantes, éste reemplazará a la actual Carta Fundamental redactada en tiempo del dictador Augusto Pinochet. En el caso de que sea rechazada, seguirá imperando el texto actualmente vigente, desatando un nuevo periodo de incertidumbre en el país y negociaciones políticas para llegar a un nuevo acuerdo.
Para este plebiscito obligatorio se estima que alrededor de 12 millones de personas irán a sufragar, número que sería inédito en la historia del país en caso que suceda. Sin embargo, hay señales de que esto podría ser así. Según el Servicio Electoral de Chile (Servel), más de 12 millones de personas han consultado sus datos electorales en la web de este organismo.
“Desde el 13 de agosto hasta ayer, se han consultado los datos de 12.050.000 electores de un padrón de 15 millones, eso refleja mucho interés, por lo menos de saber dónde se vota y cuál es la condición de vocal de votación”, dijo hace unos días atrás Andrés Tagle, presidente del Consejo Directivo del Servel.
¿Cómo surgió la idea de redactar una propuesta constitucional en Chile?
El 18 de octubre del 2019, durante el segundo gobierno del ex presidente Sebastián Piñera, una masiva manifestación se hizo sentir en todo Chile. El caos imperó en la capital a tal punto que, según la prensa local, en esa noche se saldó con “siete estaciones (de metro) completamente incendiadas, 18 parcialmente quemadas, 93 estaciones con múltiples daños y 18 sin destrozos”. Y aunque en un inicio la exigencia principal de la ciudadanía era rebajar el valor del transporte público que había tenido un alza de $30 (USD 0,033), al poco andar se fue sumando la petición de renovar la Constitución escrita en tiempos de dictadura.
Desde aquel día, hasta mediados de noviembre del 2019, las manifestaciones de Santiago se expandieron por todo el país. Chile se convirtió en una batalla campal y a la clase política tradicional no le quedó otra opción que negociar una salida a la crisis.
De esa manera, el 15 de noviembre nació el “Acuerdo Por la Paz Social y la Nueva Constitución”. Este documento histórico de dos hojas proponía un plebiscito para abril del 2020 que resolviera dos grandes preguntas: en primer lugar, si la población aprobaba o rechazaba la idea de una nueva Constitución; y, si el país se decidía por la primera opción, qué tipo de órgano debía redactar la Carta Fundamental.
Si se aceptaba una nueva Constitución existían dos ideas para decidir qué órgano que debía escribir este texto: una Convención Constitucional cuyos “integrantes serán electos íntegramente para este efecto”, o una Convención Mixta “integrada en partes iguales por miembros electos para el efecto, y parlamentarios y parlamentarias en ejercicio”.
El sufragio para zanjar estos puntos ocurrió el 25 de octubre del 2020. Con una participación de más de 7 millones de votantes, Chile eligió aprobar la idea de redactar una nueva Constitución y el órgano sería una Convención Constitucional.
Ya con este primer paso resuelto, se procedió a la realización de otra consulta ciudadana para definir quiénes iban a integrar los 155 puestos de la Convención Constitucional. Esto ocurrió el sábado 15 y el domingo 16 de mayo del 2021.
Aunque la clase política tradicional chilena intentó acaparrar la atención de los votantes, estos se inclinaron por el mundo independiente y por nuevos rostros. Por ejemplo, la derecha nacional obtuvo 37 puestos de los 155, el bloque de Apruebo Dignidad se posicionó con 28 sillas, la extinta Lista del Pueblo dio la sorpresa acaparando 25 lugares, los Independientes por una Nueva Constitución lograron 11 mientras al igual que otro grupo de independientes, mientras que los pueblos originarios ocuparon 17 puestos. La composición de la Convención Constitucional fue inédita en el país ya que se forjó mediante paridad de género, participación de independientes y de los pueblos originarios.
Las nuevas propuestas
La propuesta se compone de 178 páginas, 388 artículos, 11 capítulos y 56 disposiciones transitorias. Es el primer texto constitucional en la historia de Chile escrito con participación de ciudadanos, ciudadanas y pueblos originarios, y bajo un órgano como la Convención Constitucional.
El primer capítulo de la propuesta constitucional que se votará este 4 de septiembre es uno de los más importantes. En él se establece que “Chile es un Estado social y democrático de derecho. Es plurinacional, intercultural, regional y ecológico” y que “se constituye como una república solidaria. Su democracia es inclusiva y paritaria”.
Este primer capítulo fija que “la soberanía reside en el pueblo de Chile, conformado por diversas naciones” y que el país “reconoce la coexistencia de diversos pueblos y naciones en el marco de la unidad del Estado”, entre ellos, el pueblo Mapuche, Aymara, Rapanui, Lickanantay, Quechua, Colla, Diaguita, Chango, Kawésqar, Yagán, Selk’nam, “y otros que puedan ser reconocidos en la forma que establezca la ley”.
El inicio de la propuesta constitucional de igual manera se establece que el “Estado es laico” y que éste “promueve el diálogo intercultural, horizontal y transversal entre las diversas cosmovisiones de los pueblos y naciones que conviven en el país”. Además, despeja las dudas sobre los emblemas nacionales: “son emblemas nacionales de Chile la bandera, el escudo y el himno nacional”.
Por otro lado, “Chile declara a América Latina y el Caribe como zona prioritaria en sus relaciones internacionales”, y se compromete “con el mantenimiento de la región como una zona de paz y libre de violencia”.
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