El organismo advirtió que la compañíade origen chino podría enfrentar multas de hasta el 6% de su facturación global.
La Comisión Europea inició una investigación formal contra la plataforma de comercio electrónico Shein luego de detectar la oferta de muñecas sexuales con apariencia infantil, un tipo de producto prohibido en la Unión Europea y vinculado a material relacionado con el abuso sexual infantil.
Este hallazgo fue señalado como el detonante principal del proceso abierto contra la compañía bajo el Reglamento de Servicios Digitales (DSA).
El procedimiento fue anunciado en Bruselas y tendrá carácter prioritario, con la posibilidad de derivar en sanciones de hasta el 6% de la facturación global de la empresa. La investigación se enmarca en el endurecimiento del control europeo sobre las grandes plataformas digitales, en particular aquellas con sede fuera del bloque comunitario.
Según informó la Comisión Europea, la presencia de muñecas sexuales con rasgos infantiles en la plataforma constituye una violación grave de las normas comunitarias, que prohíben la comercialización de productos vinculados al abuso sexual infantil tanto en tiendas físicas como en mercados digitales.
La vicepresidenta ejecutiva de la Comisión, Henna Virkkunen, remarcó la posición del organismo: “Los productos ilegales están prohibidos en la Unión Europea, tanto si están en una estantería física como en un mercado digital”. La funcionaria subrayó que las plataformas digitales deben asumir responsabilidades activas para prevenir este tipo de contenidos y artículos.
Además del detonante vinculado a la venta de productos ilegales, la Comisión también analizará otros aspectos del funcionamiento de Shein, como el diseño potencialmente adictivo de su aplicación y la falta de transparencia en los algoritmos que recomiendan productos a los usuarios.
Uno de los ejes de la investigación será determinar cómo los sistemas de recomendación automatizados presentan contenidos y productos, y si estos mecanismos cumplen con las obligaciones de transparencia establecidas por el DSA.
Tras conocerse la apertura de la investigación, Shein afirmó que está abordando las preocupaciones planteadas por Bruselas y que mantiene una colaboración constante con las autoridades europeas. En un comunicado, la empresa aseguró que “seguirá cooperando plenamente con la Comisión Europea en este proceso” y que ha invertido de manera significativa en los últimos meses para reforzar su cumplimiento con el DSA.
El proceso contra Shein se suma a otros antecedentes recientes. En julio de 2025, la Comisión Europea concluyó que la plataforma Temu, también de origen chino, había incumplido el DSA al no prevenir la venta de productos ilegales. Este antecedente reforzó el escrutinio sobre las grandes plataformas extranjeras que operan en el mercado europeo.
Shein, un modelo de negocio cuestionado
El caso también reaviva el debate sobre el modelo de negocio de Shein. En julio pasado, la compañía ya había recibido una multa récord de 40 millones de euros en Francia por prácticas engañosas en descuentos y compromisos medioambientales.
El gigante de la moda rápida se basa en una red de proveedores, principalmente ubicados en China, en el polo fabril de Cantón. Estos reciben pedidos mínimos que se amplían solo si la demanda lo justifica, lo que permite a la empresa lanzar millones de diseños de manera simultánea gracias a algoritmos que rastrean tendencias en internet.
Distribuidores occidentales han denunciado que Shein se beneficia de exenciones arancelarias y subsidios postales para mantener precios bajos en Europa. Estas prácticas impulsaron a la Unión Europea a acelerar la implementación de nuevos gravámenes sobre pequeños paquetes provenientes de plataformas digitales, en un intento por frenar la llegada masiva de productos asiáticos de bajo costo.
Un caso testigo para la regulación digital
La investigación contra Shein podría marcar un precedente en la aplicación del Reglamento de Servicios Digitales y reforzar el control europeo sobre las grandes plataformas de comercio electrónico. El proceso permitirá a la Comisión solicitar información, realizar inspecciones y, eventualmente, imponer medidas correctivas o sanciones económicas.
Con la venta de muñecas sexuales con apariencia infantil como detonante, el caso expone los desafíos de las autoridades para controlar contenidos y productos ilegales en mercados digitales globales, y pone a prueba la capacidad de la Unión Europea para hacer cumplir sus normas a los gigantes del comercio electrónico.
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