La formación rocosa del litoral adriático colapsó por las lluvias y el fuerte oleaje. No hubo heridos, pero crece la preocupación por la erosión costera.
El icónico arco de roca caliza ubicado en los farallones de Sant’Andrea, uno de los paisajes más fotografiados del mar Adriático en el sur de Italia, colapsó durante la madrugada del sábado tras jornadas de lluvias intensas y fuertes marejadas. El derrumbe ocurrió el mismo día de San Valentín, no dejó heridos y encendió alertas entre autoridades y especialistas por el avance de la erosión costera en la región del Salento.
De acuerdo a información brindada por las autoridades locales, el colapso de la estructura de la localidad de Melendugno, un puente de roca caliza blanca moldeado durante siglos por la erosión del viento y del mar, se produjo sin causar heridos, aunque supone el daño más significativo registrado hasta ahora por la erosión costera en el paisaje de esta zona del sur italiano.
Lo que hasta el viernes era una parada fotográfica imprescindible para turistas y parejas, actualmente quedó reducido a un conjunto de rocas expuestas tras la fuerza de las olas y la infiltración de agua que durante años fue debilitando progresivamente la base del arco.
El alcalde de Melendugno, Maurizio Cisternino informó que, “desapareció uno de los atractivos turísticos más famosos de nuestro litoral y de toda Italia. Es un golpe devastador”. El funcionario atribuyó el derrumbe al progresivo debilitamiento de la estructura provocado por el temporal de los últimos días. En la misma línea, el concejal de Turismo local, Francesco Stella, describió la escena como “un funeral” para la comunidad.
El arco, también conocido como “Arco de Lu Pepe”, formaba parte del conjunto de formaciones rocosas que emergen de las aguas turquesas frente a Torre Sant’Andrea, convertido en una de las postales más difundidas de la región y escenario habitual de campañas publicitarias, propuestas de matrimonio y fotografías turísticas. De acuerdo con una leyenda local, las parejas que se besaban bajo la roca estaban destinadas a compartir un amor eterno.
El alcalde denunció además la falta de inversión en la protección del litoral y explicó que un proyecto municipal destinado a combatir la erosión había sido considerado “admisible”, pero nunca recibió financiación debido al agotamiento de los fondos disponibles. “Esperamos que esta enésima señal enviada por la naturaleza no caiga en el vacío”, sostuvo.
La costa de Salento lleva años afectada por la erosión: mientras que en el litoral adriático, más elevado y rocoso, se registraron varios derrumbes de acantilados, en la costa jónica, más baja y arenosa, las marejadas de tormenta borran con frecuencia tramos de playa y el mar avanza sobre viviendas cercanas.
Tras el colapso, el presidente de la región, Antonio Decaro, inspeccionó la zona afectada junto a Cisternino y el titular de Confimprese Demaniali, Mauro Della Valle, y lamentó la pérdida de “uno de los elementos que definen la identidad de nuestra región”. “Estamos perdiendo una importante atracción turística. Desafortunadamente, los procesos naturales suelen verse acelerados por fenómenos meteorológicos extremos”, afirmó.
Ciclones en el Mediterráneo
El consejero regional de Infraestructura, Raffaele Piemontese, advirtió por su parte que la intensificación de los fenómenos meteorológicos está acelerando procesos naturales que antes tardaban siglos en desarrollarse, lo que exige una mayor planificación y prevención institucional frente al impacto del cambio climático.
El derrumbe se produce en un contexto de fenómenos meteorológicos cada vez más intensos en el Mediterráneo, asociados a los ciclones de características tropicales conocidos como medicanes, entre ellos el ciclón Harry, que impactó la región en enero con olas de hasta nueve metros y vientos que superaron los 120 kilómetros por hora.
Estos sistemas de núcleo cálido, cuya frecuencia se incrementó en los últimos años, se ven potenciados por el aumento de la temperatura del mar vinculado a la emergencia climática. “Con el Mediterráneo experimentando uno de sus años más cálidos registrados en 2025, los mares más cálidos están sobrecargando la atmósfera y alimentando fenómenos extremos”, explicó Christian Mulder, profesor de ecología y emergencia climática de la Universidad de Catania.
Italia permanece en alerta meteorológica por nuevas lluvias y ráfagas de viento que en los últimos días han obligado a evacuar a decenas de personas y han generado cientos de intervenciones de los servicios de emergencia en distintas regiones del país.
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