Con la mirada del reportero gráfico Sergio Dovio, te mostramos la intimidad de una festividad que nació en el siglo XI.
El Carnaval de Venecia es, sin lugar a dudas, una de las festividades más espectaculares y fotogénicas del planeta. Cada año, miles de turistas llegan a Italia para sumergirse en una atmósfera que parece detenida en el tiempo, donde las máscaras y los trajes de seda son los verdaderos protagonistas.
Si estás planeando un viaje o simplemente querés conocer más sobre esta tradición, en esta nota te contamos los secretos de una celebración que nació en el siglo XI, y compartimos imágenes exclusivas con la cobertura internacional del reportero gráfico de LM Neuquén, Sergio Dovio.
Para entender la magnitud del Carnaval de Venecia, hay que remontarse a sus orígenes. La festividad fue declarada oficialmente a finales del siglo XIII, aunque se practicaba desde mucho antes. En aquel entonces, la nobleza se disfrazaba para mezclarse con el pueblo sin ser reconocida. Hoy, esa esencia de misterio persiste en cada rincón de la Plaza San Marcos y los canales que surcan la ciudad.
Historia y tradición de las máscaras venecianas
El uso de la máscara no era solo un adorno estético, sino un verdadero ejercicio de libertad social y política. Durante los días de festejo, las jerarquías desaparecían por completo: el rico se hacía pasar por pobre y viceversa.
Detrás de diseños artesanales de porcelana, cuero o cristal, los ciudadanos podían expresarse sin inhibiciones ni temor a las represalias de la época.
Entre los modelos más famosos que vas a ver en las fotos se encuentran la Bauta, que cubría toda la cara pero permitía comer y hablar; la Moretta, una máscara ovalada de terciopelo negro; y el inquietante Médico de la Peste, con su característica nariz larga en forma de pico, que originalmente tenía un fin sanitario y terminó siendo un ícono del carnaval.
Grandes eventos: del Vuelo del Ángel a las fiestas en góndola
En la actualidad, el evento principal comienza con el famosísimo "Vuelo del Ángel". En este acto, una joven (la ganadora del certamen de las Marías del año anterior) desciende desde el campanario de la Basílica de San Marcos hasta el centro de la plaza, sujeta por cables metálicos. Es el momento justo para sacar la cámara y capturar la explosión de colores y la emoción que inunda la ciudad.
Pero el carnaval no solo ocurre en la plaza principal. La magia se traslada al agua con los desfiles de góndolas y barcos decorados que recorren el Gran Canal.
Estas procesiones acuáticas ofrecen perspectivas únicas para los amantes de la fotografía, especialmente al atardecer, cuando las luces de los palacios se reflejan en el agua y crean un escenario casi irreal.
Una visita única a Venecia
Si tenés la suerte de estar ahí, lo ideal es perderse por los callejones de distritos como Cannaregio o Castello, alejados de las zonas más concurridas. Ahí es donde vas a encontrar a los venecianos auténticos luciendo sus trajes sin el agobio de las multitudes.
Es clave llevar calzado cómodo para caminar sobre el empedrado y estar atento a las mareas. El fenómeno del Acqua Alta puede sorprenderte en medio de la fiesta, por lo que unas botas de lluvia en la mochila nunca están de más.
Disfrutar del Carnaval de Venecia es una experiencia que hay que vivir al menos una vez en la vida, dejándose llevar por el ritmo de una ciudad que se niega a olvidar su pasado glorioso.
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