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La Mañana Luna de miel

"Resucité": el relato de una mujer que colapsó en su luna de miel y despertó de un coma en Japón

La estadounidense de 27 años sufrió un fallo orgánico generalizado un día después de aterrizar en Asia. Su estado era crítico, pero logró salvarse.

Una joven de 27 años logró sobrevivir de forma milagrosa tras sufrir un repentino colapso orgánico que la dejó al borde de la muerte apenas veinticuatro horas después de haber arribado a Japón para disfrutar de su luna de miel.

La afectada, una enfermera identificada como Sarah Danh, debió ser ingresada de urgencia en terapia intensiva bajo un cuadro de insuficiencia hepática aguda que derivó de forma veloz en una inflamación cerebral severa.

La gravedad de la situación en el extranjero obligó a sus allegados a coordinar un complejo operativo de evacuación médica de emergencia para trasladarla de regreso a su Texas natal, viaje que se concretó a finales de abril en un avión sanitario de alta complejidad.

Los especialistas médicos que la recibieron en su país de origen diagnosticaron un daño cerebral bilateral grave y advirtieron a sus familiares que las probabilidades de recuperación eran prácticamente nulas.

A pesar de los desalentadores pronósticos neurológicos iniciales que anticipaban secuelas de por vida o la posibilidad de no recuperar nunca la conciencia, la evolución de la paciente desafió todos los parámetros científicos tradicionales.

Tras recibir una segunda opinión médica que catalogó el daño en su cabeza como reversible, el hígado de la joven comenzó a recuperarse de forma autónoma, lo que disminuyó progresivamente la presión interna en su cráneo hasta que recuperó la conciencia.

Luego de recibir un segundo diagnóstico, el estado de salud de la mujer comenzó a mejorar paulatina y milagrosamente.

Luego de recibir un segundo diagnóstico, el estado de salud de la mujer comenzó a mejorar paulatina y milagrosamente.

Exactamente tres meses después de haber ingresado en coma, Danh utilizó sus redes sociales para detallar el calvario médico que la mantuvo intubada y bajo un tratamiento de diálisis continua.

La campaña virtual de recaudación solidaria impulsada por sus seres queridos en la plataforma GoFundMe para costear los gastos del traslado aéreo acumuló más de 187.000 dólares antes de ser dada de baja tras confirmarse su evolución favorable.

“Amarilla como un Minion”, los síntomas que presentó al llegar a Japón

Los registros de la joven, quien contrajo matrimonio el pasado 21 de marzo en la localidad de Spring Branch, revelan que comenzó a manifestar malestares físicos leves poco antes de abordar el vuelo internacional hacia Tokio, asociándolos de manera equivocada con un cuadro de coronavirus.

Sin embargo, tras acudir a una guardia médica en Estados Unidos, el personal sanitario la envió de regreso a su hogar con la indicación de tomar analgésicos de venta libre. "No me hicieron análisis de sangre", remarcó la damnificada respecto a la atención preliminar que recibió en su país.

Tras confirmarse que las pruebas de gripe y coronavirus dieron negativo, los profesionales que la evaluaron inicialmente le aconsejaron que simplemente debía "descansar, se mantuviera hidratada, alternara el paracetamol y el ibuprofeno para la fiebre… y que disfrutara de su estancia en Japón".

El viaje en avión deterioró de forma drástica sus funciones vitales básicas al punto de perder la noción del tiempo y el espacio. "No recuerdo absolutamente nada de eso", indicó en una publicación en Instagram sobre el momento en que llegó a Japón.

"Por lo visto, estaba tan débil por haber vomitado durante todo el vuelo que apenas podía caminar y pasar por la aduana. Supuestamente decidí quedarme en el camarote a descansar, convencida de que me despertaría a la mañana siguiente sintiéndome mejor y por fin podría disfrutar de nuestra luna de miel", recordó.

El colapso agudo se desencadenó luego, cuando comenzó a manifestar conductas erráticas y un severo cambio en su coloración cutánea.

"Esa noche todo cambió. Me volví agresiva, letárgica, empecé a decir disparates y, según todos a mi alrededor, me puse amarilla como un Minion. Una ambulancia me llevó al Hospital St. Luke's, donde me diagnosticaron insuficiencia hepática aguda, encefalopatía hepática y niveles de amoníaco críticamente elevados", detalló.

Cuál fue el tratamiento apenas la diagnosticaron

El tratamiento de urgencia en la unidad de cuidados críticos de Tokio incluyó terapia de reemplazo renal continuo y transfusiones reiteradas destinadas a estabilizar a la paciente para posibilitar el vuelo sanitario, debido a que las leyes del país asiático prohíben la realización de trasplantes de órganos a personas que no posean la ciudadanía japonesa de origen.

Sus allegados coordinaron un complejo operativo de evacuación médica de emergencia para que la mujer regresara a Estados Unidos.

Sus allegados coordinaron un complejo operativo de evacuación médica de emergencia para que la mujer regresara a Estados Unidos.

"Una vez de vuelta en Estados Unidos, pasé un tiempo prolongado en la UCI antes de ser trasladada a la unidad de trasplantes, a la espera de ser aceptado para un trasplante de hígado", rememoró la sobreviviente sobre las etapas del proceso médico.

Y añadió: "Debido a la gravedad de mi encefalopatía hepática, mi equipo médico cambió su enfoque del hígado al cerebro. Se empezó a hablar de retirar el tubo de respiración y colocar una traqueotomía, ya que nadie sabía si volvería a despertar".

Una segunda opinión médica que resultó clave

La reversión espontánea del cuadro hepático comenzó a registrarse de manera paulatina tras la intervención del nuevo equipo neurológico consultado por su entorno íntimo.

"El segundo neurólogo explicó que la lesión cerebral parecía estar causada por la encefalopatía hepática y que, a diferencia de muchos otros tipos de lesiones cerebrales, podría ser reversible", detalló la enfermera en declaraciones reproducidas por People.

En esa línea, destacó: "Entonces sucedió algo increíble. Mi hígado comenzó a sanar lentamente. La inflamación en mi cerebro empezó a disminuir".

La paciente, que actualmente realiza un programa especializado de neurorrehabilitación física y cognitiva en un centro de Houston, reconoció que aún convive con interrogantes de peso sobre el motivo de su afección.

"Sinceramente, siento como si hubiera resucitado", confesó en su perfil digital, añadiendo que esta experiencia la cambió. “Me enseñó lo increíblemente frágil que es la vida. Me enseñó que el mañana nunca está garantizado. Me enseñó a amar con más intensidad, a perdonar más rápido y a apreciar los momentos cotidianos que a menudo damos por sentados. Y lo más importante... me enseñó que los milagros sí existen", completó.

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