Después de una extensa batalla legal que reabrió el debate sobre la muerte digna en España, Andrea, una nena de 12 años que desde los ocho meses estaba afectada por una enfermedad degenerativa, murió ayer, luego de que se le desconectara la alimentación artificial que se le suministraba.
La enfermedad la atacó a los ocho meses y la llevó a tener un 93% de minusvalía física. En septiembre empezó un retroceso vertiginoso.
Entre otros argumentos, el comité decía que el "pronóstico infausto del trastorno" que padecía la niña y la consideración de "cuestiones valiosas" como la "calidad de vida" y la eliminación del sufrimiento, conllevaban que la "acción éticamente preferible" fuera la de que los médicos le retiraran la nutrición e hidratación por sonda.
Sin embargo, el último lunes el caso dio un giro radical y, al cabo de un acuerdo entre el equipo médico y los padres de la menor, el centro sanitario anunció que retiraría la alimentación artificial a la niña.
Extraña enfermedad
Cuando Andrea tenía 8 meses, se descubrió que sufría una enfermedad neurodegenerativa sin diagnóstico.
"Desde entonces comenzó una regresión que la llevó a tener un 93% de minusvalía física, pero intelectualmente siempre estuvo conectada con el entorno y nos comunicábamos con ella gestualmente", evocó su mamá. Sin embargo, las cosas empeoraron hace aproximadamente un año y medio, cuando comenzó una regresión paulatina: "Su estómago se empezó a rebelar, ya no admitía la cantidad de alimentación que ella necesitaba, Y hace cuatro meses le dio la trombopenia. El cuerpo estaba que ya no aguantaba".
"Yo la traje al hospital creyendo que sería un episodio como tantos otros, y resulta que no, que ahí se destapó que mi hija estaba ya en un retroceso vertiginoso, sin cura e irreversible y que estaba sufriendo", explicó su madre.
Desde entonces, el día a día de los padres de Andrea transcurrió entre el hospital y la lucha para poner fin al sufrimiento de quien fue la mayor de sus tres hijos.
Refugiado
Misterio por un chico bosnio
Mohamed Januzi, un niño bosnio, desapareció el 1º de octubre cuando estaba junto a su madre y sus hermanos frente a un centro de refugiados en Berlín. Un video presuntamente lo muestra junto a un hombre desconocido. El día de su desaparición, la madre, que había huido de Bosnia-Herzegovina dos años antes, fue a cobrar las ayudas sociales a las que tienen derecho los refugiados, según publicaron distintos medios.
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