Nadar por un sueño solidario
Nadar es como volar en el agua”, afirma María Cristina Ganem, la nadadora neuquina de aguas abiertas que cuatro meses después de cruzar a nado las gélidas aguas del estrecho San Carlos, uniendo las islas Soledad y Gran Malvina en marzo para honrar a los combatientes de la guerra de 1982, emprendió un nuevo desafío logrando unir las costas de Inglaterra y Francia por el canal de la Mancha, travesía a la que también se sumaron Marcelo Nazra y Sergio Pauletto.
Ganem comenzó a nadar a los 11 años y posteriormente se metió de lleno en esta actividad por sugerencia de su médico después de sufrir un accidente. Por eso Forrest Gump, aquel film de mediados de los 90, se transformó en una fuente de inspiración para darle sentido a su vida.
Luego de la hazaña en el canal de la Mancha, Ganem fue reconocida por la embajada argentina en Londres.
Pero más allá de la alegría por los logros conseguidos en aguas abiertas, como resultado de la dedicación y el esfuerzo de muchas horas, las travesías que emprendió esta mujer, de profesión arquitecta, junto con sus colegas nadadores persiguen un objetivo solidario y de compromiso por el otro. El sueño que los motiva es la construcción en Neuquén de una pileta inclusiva, con un cupo preferencial para discapacidad y rehabilitación. El proyecto ya fue presentado a las autoridades y esperan que pronto se concrete.
Cada vez que habla de esta iniciativa, María Cristina desborda de entusiasmo por ayudar a quienes estaría destinada esa pileta porque sostiene que el agua es “un medio amigable” para ellos. Es la sensibilidad de una mujer que sabe afrontar desafíos.
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