Nafta: el precio Vaca Muerta

El Gobierno retrocedió con la suba del 5% de las naftas. Alivio para el usuario y una señal para las petroleras.

Vaca Muerta tiene algunas razones para volver a ponerse en marcha, pero las medidas que tiene que tomar el gobierno nacional revisten cierta complejidad y ponerse de acuerdo entre distintos sectores. Guillermo Nielsen, presidente de YPF, dejó claro que para Argentina la industria del shale tiene que continuar en el sendero de la exportación de crudo. Durante los cuatros años del gobierno de Mauricio Macri, más allá de las consideraciones desde lo político y el fracaso del modelo económico (si es que hubo tal modelo), Vaca Muerta tenía tres ejes sólidos donde se apoyaban algunos inversores, la mayoría, socios minoritarios de YPF: la libre disponibilidad de divisas y giro de utilidades al exterior, el precio interno del crudo equivalente al internacional y reglas de juego claras. El sistema comenzó a hacer aguas luego de que Macri perdiera las PASO y tuviera que congelar el precio de los combustibles por tres meses. La misión era bajar el nivel de inflación, por el traslado a precios, pero esa medida resultó peor. Se bajaron 17 equipos de perforación en Vaca Muerta, bajó el nivel de actividad y hubo un riesgo de 600 despidos en las empresas de servicio de fractura. Ayer se había dado a conocer un incremento del 5% en el precio de los combustibles por parte de YPF. Era, de alguna manera, una de las señales que esperaban los inversores (se pretende llegar a al menos u$s 5000 millones por año en el sector) en el gobierno de Alberto Fernández. Ni bien se dejó trascender la noticia, el Gobierno echó para atrás ese incremento. Así las cosas, Nación entra en un terreno pantanoso. Tiene que frenar cualquier escalada de precios y, a su vez, dar señales de libre mercado a los inversores petroleros.

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