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La Mañana Historia

Necroturismo: secretos y curiosidades de los cementerios

Una actividad que crece como propuesta cultural y rescate patrimonial

Los cementerios, además de ser el lugar de descanso de quienes nos antecedieron en la vida, son parte del tesoro patrimonial y cultural de las ciudades. Aunque estén asimilados a la idea del dolor y el recogimiento, pueden constituirse en una alternativa que nos permita remontarnos a los orígenes fundacionales de nuestra historia en la figura de las familias pioneras.

La arquitecta Liliana Montes Le Fort en su libro Patrimonio Arquitectónico de la Ciudad de Neuquén, publicado en 1998, incluye como parte del relevamiento edilicio, los Mausoleos de las familias Mango y Taillefer, destacando en el caso de la primera el deterioro que presenta con riesgo de derruirse.

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El estado de estos espacios hace que se necesita una solución urgente, y como la administración del cementerio no ha podido localizar a ningún familiar, para evitar la pérdida de este mausoleo se planteó la necesidad de declararlo histórico mediante ordenanza municipal y que el Municipio los recupere para utilizarlo como mausoleo de los Intendentes.

La descripción del Mausoleo Taillefer permite advertir la importancia que la arquitecta otorgaba a la preservación de la memoria de las familias de los primeros vecinos de la ciudad y la distinción de su construcción. "Arquitectura ecléctica, su cubierta fue resuelta con una cúpula, su fachada posee columnas dóricas que enmarcan el acceso, a través de tres escalones. Todo el conjunto posee influencia renacentista”, se lee en la placa.

Un recorrido guiado por estos espacios permitiría conocer detalles de ornamentación histórica, la evolución de los estilos y las influencias de las tendencias artísticas que han sido características de cada uno de los períodos históricos del arte en la ciudad de Neuquén.

Por otra parte, y sin que ello se interprete como una curiosidad mórbida, los apellidos de los personajes históricos (los cuales muchas veces sólo nos resultan familiares porque una calle lleva su nombre) junto a la información que consta en las placas recordatorias, pueden actualizar el conocimiento de la historia neuquina y por qué no encender la curiosidad por saber más sobre ella.

Miguel Mango, por ejemplo, fue un próspero comerciante porteño nacido en 1874 y afincado en nuestra ciudad. Este ex intendente, ejerció en principio los cargos de Juez de Paz, Comisionado Municipal y Presidente del Concejo Deliberante. Llevó adelante numerosas obras que significaron un gran adelanto para Neuquén en materia de alumbrado, riego, canalización y significativamente impulso la construcción del Cementerio Central en el que hoy descansan sus restos junto a los de sus familiares.

En el año 2003 el panteón fue declarado monumento histórico por Ordenanza Municipal 9.593 y se trabaja en su restauración desde el año 2012. Un detalle no menor es que según los registros históricos, es Miguel Mango quién ofrece su propia casa en 1906 para que se conforme el Primer Concejo Municipal que presidía por entonces Pedro Linares.

Hace algunos unos años se lleva adelante a nivel nacional una modalidad de promoción turística conocida como el Necroturismo, que constituye una rama de esta actividad que tiene como objetivos principales: promocionar el estudio de la historia a través del recorrido de los lugares de descanso final de figuras públicas y destacadas del pasado, relevar y reconocer el patrimonio artístico y arquitectónico de los mausoleos e incluso ahondar en las leyendas y mitos populares en torno al más allá.

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Los cementerios de la Recoleta y Chacarita en Buenos Aires, El Salvador de Rosario y San Jerónimo de Córdoba con sus recorridos culturales son uno de los tantos ejemplos que propone esta inusitada actividad. Muchos de estos cementerios resumen un acontecimiento importante en la historia de la ciudad, o se encuentran sepultados en ellos personajes que cumplieron un importante rol en una sociedad.

Las necrópolis contienen un patrimonio de valor innegable, que reflejan la cultura, los ideales y las costumbres de las personas que allí descansan. Además, tienen un indudable carácter artístico, escultórico y arquitectónico, a parte de un importante valor histórico.

Laura De Bonis, licenciada en Marketing y Publicidad, fotógrafa de cementerios y una de las guías del recorrido histórico del Cementerio de la Recoleta, explicó a LMNeuquén que el folclore que rodea a la muerte es más que interesante, y siempre se descubre algo nuevo.

"Si bien arranqué por curiosidad con esto, de ir a visitar y poner flores a familiares, me quedaba merodeando por las sepulturas, leyendo epitafios, me di cuenta que necesitaba plasmarlo de algún modo, investigarlo, y ahí fue que empecé a leer, investigar y formarme más acerca del tema. De grande tuve la oportunidad de hacer guías en el cementerio de Recoleta, de tanto ir a sacar fotos, prácticamente es un lugar que conozco de memoria", dijo.

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"Muchísimo de nuestro ADN como ciudadanos está en estos lugares. Los cementerios no solo guardan restos humanos, sino historias, costumbres, rituales, podemos saber mucho de la sociedad antigua y por supuesto la actual”, agregó.

El cementerio de Recoleta, llamado así porque su primitivo emplazamiento formaba parte de las huertas pertenecientes a los Monjes Agustinos “Recoletos”, fue construido en 1822 y fue el primero de la ciudad de Buenos Aires. Descansan en él figuras políticas, del arte, el deporte y la cultura y también algunos premios nobel.

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"Del cementerio de Recoleta destacaría el arte escultórico en los altos de sus construcciones, que muchas veces, por ver lo que está solo al alcance de nuestras vistas, nos perdemos y resultan excelentes obras que podemos admirar en los techos de las bóvedas", dijo Laura y agregó que en otros países se cuida más lo histórico.

"Argentina fue mutando, pasamos de hacer picnics en el cementerio a abandonar por completo a nuestros muertos. Si bien últimamente está de moda el necroturismo, la verdad es que de no tomar ciertas medidas los cementerios van a desaparecer", añadió.

"Claramente es un lugar que maneja y mueve energías pesadas, también transmite mucha paz, en lo personal conozco muchas historias. Del cementerio de Recoleta destacaría las de muchas damas porteñas como Rufina Cambaceres, Felicitas Guerrero y Luz María García Velloso”, indicó.

De muchas ellas se cuentan y registran historias de fantasmas, que constituyen un aspecto destacado del folclore popular urbano y que también concitan la atención de los curiosos que se acercan a hacer estos recorridos.

Rufina Cambaceres, una muchacha perteneciente a una familia aristocrática en decadencia. Nació, según se cree, en 1883 y sus padres fueron Luisa Bacichi y el escritor Eugenio Cambaceres. Ya en su adolescencia se le atribuye un sórdido romance con el político Hipólito Yrigoyen y muere súbitamente a la edad de 19 años. Existen rumores de que fue sepultada viva, debido a un cuadro cataléptico y que fue encontrada fuera de su panteón, desde entonces se la conoció como “La mujer que murió dos veces” Su tumba es parte del recorrido del cementerio del distinguido barrio porteño.

Existe un antecedente del necroturismo en Neuquén impulsado por estudiantes de la carrera de turismo en el año 2012, del que no tenemos conocimiento de continuidad.

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