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Alquiló una casa nueva y todo se convirtió en una pesadilla

Innumerables desperfectos, cortocircuitos y olor a cloaca constante llevaron a que el inquilino y su familia, en Cipolletti, huyeran del lugar antes de terminar el contrato.

Una familia alquiló una casa nueva en el barrio El Manzanar de Cipolletti, pero no pudo seguir viviendo debido a los innumerables desperfectos: el agua se filtraba por las lámparas y los enchufes, había cortocircuitos y el hidromasajes despedía olor a cloaca. La propietaria tendrá que indemnizarlo, aunque él también debe pagarle los últimos tres meses adeudados.

Una demanda por daños y perjuicios terminó con sentencia del fuero Civil, aunque ese fallo todabvía no está firme porque puede ser apelado. Surge del expediente que el inquilino habitó el inmueble por once meses, pese a que el contrato firmado fijaba el plazo de dos años.

El hombre, junto con su familia, advirtió algunos desperfectos en la casa como los problemas en la instalación eléctrica, la humedad y el mal funcionamiento del hidromasajes.

La relación con la propietaria fue dificultosa e incluso cruzaron varias cartas documentos. El inmueble recibió constantes visitas de plomeros, electricistas, ingenieros y hasta escribanos que iban constatando lo que sucedía en ese domicilio.

Los desperfectos fueron acreditados aunque también el fallo destacó la voluntad de la propietaria de solucionarlos, sin llegar a satisfacer las pretensiones del inquilino ni de conseguir el uso óptimo del inmueble.

Juicio
Alquiló una casa nueva en El Manzanar y resultó ser una pesadilla

Alquiló una casa nueva en El Manzanar y resultó ser una pesadilla

En ese contexto, la sentencia condenó a la propietaria a indemnizar al locatario por todos los gastos erogados durante la vigencia del contrato: no solo los desembolsados para hacer los arreglos sino también los administrativos, lo que incluyó el envío de cartas documentos y la contratación de escribanos.

También se fijó una suma de dinero en concepto de daño moral por los “desajustes en la estabilidad emocional” de la familia, que debió lidiar con una serie de trastornos y situaciones que pusieron en riesgo la confortabilidad. En total, la dueña debe compensar al inquilino por la suma de 122.342 pesos.

De todas formas, en la contestación de la demanda, la propietaria formuló reclamos y por eso el fallo también condenó al locatario a pagarle a la mujer 78.000 pesos por los últimos tres meses de vigencia del contrato.

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