Animales sueltos: crianceros piden ayuda estatal para alambrar los campos en Neuquén
Aseguran que están de acuerdo con la nueva normativa para controlar animales sueltos en rutas neuquinas, pero aseguran que no pueden afrontar el gasto.
La problemática de los animales sueltos en rutas volvió a instalarse en Neuquén tras la puesta en marcha de nuevas medidas de control y sanción para los dueños de caballos y ganado que circulen sin supervisión en caminos provinciales y nacionales.
El referente de pequeños productores de la zona centro y expresidente de la Asociación de Crianceros Unidos, Juan José Gutiérrez, aseguró que los crianceros están de acuerdo con la normativa, aunque pidió “contemplación” frente a la compleja situación económica y reclamó ayuda estatal para mejorar los alambrados rurales.
Durante una entrevista en LU5, Gutiérrez sostuvo que la seguridad vial debe ser prioridad, especialmente después de múltiples siniestros registrados en rutas neuquinas por la presencia de animales. “La ruta tiene que estar libre de todo tipo de animal y de impedimento para el tránsito. Ahí hay vidas y vehículos, y eso hay que respetarlo”, afirmó.
Sin embargo, aclaró que la realidad de los pequeños productores es mucho más compleja de lo que muchas veces se percibe desde las ciudades. Según explicó, muchos campos son fiscales y abiertos, con alambrados deteriorados y sin recursos suficientes para mantenerlos en condiciones.
“Yo estoy entre Las Lajas y Zapala, sobre la Ruta 40, y tengo varias denuncias hechas porque los animales se me escapan. He levantado alambre, comprado postes y varillas, he hecho lo que he podido, pero hay sectores donde la gente deja abiertas las tranqueras y los animales salen”, relató.
El criancero explicó que, además, la sequía profundizó la crisis económica en el sector. “No nos alcanza ni para comprar forraje. Imaginate lo que cuesta un rollo de alambre o levantar más de mil metros de alambrado ”, señaló.
La discusión se da a partir de la aplicación de una normativa que permite capturar animales sueltos en las rutas, trasladarlos a corrales y aplicar multas a sus propietarios. La medida busca reducir accidentes y evitar tragedias, como las ocurridas en distintos puntos de la provincia durante los últimos años.
Gutiérrez insistió en que los dueños deben hacerse responsables de sus animales, aunque pidió que el Estado acompañe con políticas públicas concretas. “Cada dueño tiene la obligación de cuidar que sus animales no entren a la ruta y no podemos negarlo. Pero la realidad económica está muy complicada”, expresó.
Piden ayuda estatal para alambrar
En ese sentido, reclamó la creación de un programa provincial de alambrados rurales. Según explicó, no solo ayudaría a prevenir accidentes, sino que también generaría trabajo en el interior neuquino.
“Le venimos pidiendo al gobierno que se haga un programa urgente de alambrados en rutas provinciales y nacionales. Primero solucionaría un problema de seguridad y segundo le daría trabajo a mucha gente”, planteó.
Además, pidió mayor señalización en las rutas y la instalación de cartelería que advierta sobre cruces de animales, especialmente en zonas de trashumancia y arreo. “Eso está contemplado en la ley de arreo. Hace años que pedimos carteles en lugares peligrosos, pero muchos también terminan robados”, comentó.
Durante la entrevista, Gutiérrez contó incluso que él mismo fue afectado recientemente por la nueva normativa. Según relató, una yegua que utilizaba para trabajo escapó hacia la ruta pese a que estaba “maneada” para evitarlo. El animal fue capturado por la Policía y trasladado a un predio ubicado a más de 100 kilómetros.
“Me pidieron que pagara multa, veterinario y forraje. Yo presenté las pruebas de que el animal estaba controlado y finalmente no me cobraron”.
No obstante, cuestionó las condiciones en las que permanecen los animales capturados. “En ningún momento vi que les dieran comida. Si capturan animales, por lo menos deberían alimentarlos como corresponde”, reclamó.
A pesar de las críticas, el referente rural reiteró varias veces que no se opone a los controles ni a las multas. Incluso consideró que las sanciones pueden servir para generar mayor conciencia: “Creo que tiene que haber multas para que tengamos más cuidado. A veces cuando aprieta el zapato uno trata de mejorar las cosas”, sostuvo. Finalmente, pidió que el problema sea abordado de manera conjunta entre productores, Policía y Gobierno provincial, entendiendo las dificultades particulares de cada zona rural.
“Estoy totalmente de acuerdo con que se controlen las rutas y que estén libres de animales. Lo único que pedimos es acompañamiento y soluciones para poder cumplir”, concluyó.
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